Huérfanos digitales - Mateo 6:21

Si el huérfano es la persona desamparada, aquella que se encuentra desprotegida en el vasto territorio que para este puede ser el sector donde transita o en una situación más cruel, es aquel que no tiene padres quienes puedan apoyarle en las diferentes situaciones de la vida, entonces ¿Qué sucede con los niños quienes, aunque caminen al lado de sus padres se sienten solos por los malos hábitos que estos han creado con relación a la tecnología (Smartphone)? Sí, esto es lo que nos sucede, podemos levantar nuestra mirada y observar con detenimiento la preocupación que tienen los adultos por su teléfono celular.

Nuestra sociedad ha construido hábitos insanos, capaces de derrumbar a la más fiel familia, estableciendo prioridades de poco valor, dejando que sea la tecnología la que se encargue de la crianza de nuestros chicos. Es el momento oportuno para tomar consciencia sobre los valores perdidos que hemos dejado a un lado en el camino, es el momento de ser una verdadera familia, tal vez como las de antaño, las que corregían con el ejemplo, las que moldeaban con integridad.

No es posible que recordemos con más facilidad que hemos olvidado nuestro Smartphone que nuestro documento de identidad, no es posible que nuestro amigo fiel ya no se llame Dios, o papá, o mamá sino Samsung, Xiaomi o Huawei. Como lo cita (Caro, 2017) “Cualquier actividad normal que resulte placentera para un individuo, puede convertirse en una conducta adictiva”, y es preciso lo que sucede con los seres humanos, las necesidades con las que nos topamos todos nos llevan a ofrecer más lealtad a las vanidades de esta tierra que aquella que le podemos brindar a nuestros seres amados.

Es claro que nuestra sociedad necesita reivindicarse con ella misma, es propicio apreciar el momento en que los chicos sonríen, en que juegan, en que lloran, en que sienten frustrados, en que sienten solos, es el momento de preocuparnos por enarbolar familias con propósitos, llenas de valor y de ejemplo. La vida es corta y cada instante que esta compone debería ser fundamental para reencontrarnos con Dios y así contar con el manual indicado para formar chicos amables, tolerantes, respetuosos, responsables y amistosos; si esto tal vez no sea tu prioridad puedes continuar dejando que tus hijos jueguen solos en el parque mientras chateas, que tus hijos sean rebeldes mientras encuentras la solución en el grupo de psicología o mientras un extraño abusa de ellos y tú sin darte cuenta te hayas absorto por el Facebook y el WhatsApp con sus amigos digitales, desconocidos y efímeros…

Ahora pregúntate ¿Quién es tu prioridad?

Recuerda:
La Biblia dice: “Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.” Mateo 6:21 (NTV)


Fernando Henao

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