Si
el huérfano es la persona desamparada, aquella que se encuentra desprotegida en
el vasto territorio que para este puede ser el sector donde transita o en una
situación más cruel, es aquel que no tiene padres quienes puedan apoyarle en
las diferentes situaciones de la vida, entonces ¿Qué sucede con los niños
quienes, aunque caminen al lado de sus padres se sienten solos por los malos
hábitos que estos han creado con relación a la tecnología (Smartphone)? Sí,
esto es lo que nos sucede, podemos levantar nuestra mirada y observar con
detenimiento la preocupación que tienen los adultos por su teléfono celular.
Nuestra
sociedad ha construido hábitos insanos, capaces de derrumbar a la más fiel
familia, estableciendo prioridades de poco valor, dejando que sea la tecnología
la que se encargue de la crianza de nuestros chicos. Es el momento oportuno
para tomar consciencia sobre los valores perdidos que hemos dejado a un lado en
el camino, es el momento de ser una verdadera familia, tal vez como las de antaño,
las que corregían con el ejemplo, las que moldeaban con integridad.
No
es posible que recordemos con más facilidad que hemos olvidado nuestro
Smartphone que nuestro documento de identidad, no es posible que nuestro amigo
fiel ya no se llame Dios, o papá, o mamá sino Samsung, Xiaomi o Huawei. Como lo
cita (Caro, 2017) “Cualquier actividad normal que resulte placentera para un
individuo, puede convertirse en una conducta adictiva”, y es preciso lo que
sucede con los seres humanos, las necesidades con las que nos topamos todos nos
llevan a ofrecer más lealtad a las vanidades de esta tierra que aquella que le
podemos brindar a nuestros seres amados.
Es
claro que nuestra sociedad necesita reivindicarse con ella misma, es propicio
apreciar el momento en que los chicos sonríen, en que juegan, en que lloran, en
que sienten frustrados, en que sienten solos, es el momento de preocuparnos por
enarbolar familias con propósitos, llenas de valor y de ejemplo. La vida es
corta y cada instante que esta compone debería ser fundamental para
reencontrarnos con Dios y así contar con el manual indicado para formar chicos
amables, tolerantes, respetuosos, responsables y amistosos; si esto tal vez no
sea tu prioridad puedes continuar dejando que tus hijos jueguen solos en el parque
mientras chateas, que tus hijos sean rebeldes mientras encuentras la solución
en el grupo de psicología o mientras un extraño abusa de ellos y tú sin darte
cuenta te hayas absorto por el Facebook y el WhatsApp con sus amigos digitales,
desconocidos y efímeros…
Ahora
pregúntate ¿Quién es tu prioridad?
Recuerda:
La Biblia dice: “Donde esté tu
tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.” Mateo 6:21 (NTV)
Fernando Henao
Fernando Henao

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