En ocasiones me place
sentarme a observar el devenir de nuestra sociedad, unos corren muy afanados
tratando de encontrar calma en su rapidez, otros caminan delicadamente, casi
extasiados en la oportunidad que les presenta el día gris o el día soleado,
otros cuantos, al parecer no se dan cuenta en que baldosa están parados, pero
¿Quién tiene la razón de su vida? Debo ser consecuente y expresar que
difícilmente alguno de nosotros pueda dar un veredicto final, sería atrevido
lanzar un juicio de verdad, sin embargo, deseo dar mi punto de vista sobre
estas ansiedades que tanto llegan a afligir nuestro mundo: Hoy lamento en el
corazón como la oportunidad se convierte tan fácil en un festival de
desperdicio; y cada quien vive como le gusta vivir, no obstante, nos falta
pasión para saber enfrentar nuestros afanes, nuestras tranquilidades y nuestras
inseguridades; es necesario reconciliarnos con el "tiempo"; sí, el
mismo que te permite ser selectivo con lo que amas, quieres y piensas...
Observo lentamente como
las horas devoran lo que podría ser la esencia de un sueño, el soporte de una
meta, el fundamento de la vida... ¡¡FALTAS TU MI DIOS!! Alzo mi mirada y me
deleito en quien todo lo sabe; ¡¡no se trata de quien llegue más rápido a su
objetivo, no!!... Se trata de en QUIEN has depositado tu confianza para que tus
afanes se conviertan en dicha, tu tranquilidad en reflexión y tu inseguridad en
oportunidad. Lo maravilloso de todo esto es que existe alguien dispuesto a
brindarte su ayuda, lo más encantador es que solo está a una oración de
atenderte si te nace de corazón buscarle...
Él brilla en tu mundo,
Él vive tu cultura, Él atiende a tu llamado...
Fernando Henao.

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