Se
disfruta con cariño la compañía de aquellos que sin serlo con el tiempo
terminan convirtiéndose en una partecita de mi familia. Tal vez no lo
reconozcan y en mi silencio no lo descubran, aun así, el aprecio por ellos es
grande.
¡Notas de color, notas de sinsabor, pero que fuera de un todo sin una oposición!
Aquellos momentos que durante años hemos pasado juntos, cada uno
haciendo lo mejor, dándose al 100%, brindando amor, oportunidad y esperanza; no
decaigamos en esta hermosa labor que busca formar con pasión hombres y mujeres
de honor, hombres y mujeres capaces de aportarle a este mundo una salida
diferente, una salida de reconciliación.
Sé que muchas veces nos sentimos cansados y desesperanzados, pero
recuerdo la expresión más bonita, la sonrisa más sincera, el estrechón de manos
más fuerte y es allí, donde mi convicción derrota esos obstáculos que nosotros
mismos hemos levantado como fortaleza, aquella que debe caer para no erguirse
más.

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