al
observar con detenimiento el cielo
me doy cuenta que nunca ha estado oscuro,
que su color nunca ha sido el negro,
hoy me he dado cuenta que su color
preferido es el rosa;
miro como se dibujan las estrellas,
como su color oscuro
se transforma en furor…
Nada ha cambiado,
los
destellos se marcan para dejar huella,
huella que necesita ser alimentada,
valorada y amada.
Mira el cielo y date
cuenta que todavía sigues siendo mi ave del paraíso…

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