Tema: La obra del
Espíritu Santo
Texto: Hechos
2:1-13
Hechos 2:1-4
Hch
2:1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban
todos juntos en el mismo lugar.
Hch 2:2 De repente, vino del cielo un ruido como el
de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos.
Hch 2:3 Se les aparecieron entonces unas lenguas como
de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.
Hch 2:4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y
comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía
expresarse.
- Solo podemos cambiar cuando el Espíritu Santo llega a nuestra vida.
- Para llegar donde está nuestro maestro nos es necesario recibir a Jesús en nuestro corazón, es importante aceptarlo en el corazón para comenzar el proceso de crecimiento espiritual.
- Cuando entendemos lo que Jesucristo hizo por nosotros no negociamos su tiempo por nada.
- Cuando tenemos el Espíritu Santo es nuestro corazón no nos cambiamos por nadie.
- La vida cristiana radica en caminar todos los días de la mano con Dios.
- No llega al cielo el que empieza sino el que termina la jornada.
- Aunque los problemas lleguen, las dificultades nos quiera hacer desfallecer, algo tendremos seguro, el Espíritu Santo que mora en nosotros nos dará la fuerza para no renunciar.
Juan
14:17
El Espíritu de verdad, al cual el mundo
no puede recibir, porque no lo ve ni lo
conoce; pero vosotros lo conocéis, porque vive con vosotros y estará en
vosotros.
- Al reconocer nuestro pecado determinamos que necesitamos a Dios.
- El hombre sin Dios solo se hunde más, Él es el único que puede salvarnos.
- No podemos soltar la cruz.
- Cuando nos preparamos para Dios, nos estamos profundizando en el Espíritu Santo.
- Nadie puede ser un verdadero cristiano si Cristo no mora en nosotros.
- El hombre natural no percibe las cosas de Dios.
Hch
2:32
A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Hch
2:33
Así que, exaltado por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa
del Espíritu Santo, ha derramado esto
que vosotros veis y oís.
Hch
2:34 David
no subió a los cielos, pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra
Hch
2:35
hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies
Hch
2:36
"Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien
vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo"
Hch
2:37
Al oír esto, se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos?
Hch
2:38
Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo,
- Arrepentíos. Dios no remienda, Él hace todas las cosas nuevas.
Juan
10:18
Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y
tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario