Cambiando el lamento en gozo
¡Oh señor! Cuan amado me siento por ti, estás a mi cuidado, nunca me abandonas, siempre me llevas en tus brazos. Señor disfruto de lo que me das, todo ocurre con un propósito y aunque en ocasiones duele siempre podré determinar en mi corazón que tú dominas todo todo... ¡Te amo Señor! Firme estoy
No hay comentarios.:
Publicar un comentario