“Graba mi nombre en tú corazón! ¡Graba mi imagen en tu brazo! ¡Tan fuerte es el amor como la muerte! ¡Tan cierta es la pasión como la tumba! ¡El fuego del amor es una llama que Dios mismo ha encendido!”
En este día quiero escribirte una vez más, expresando con mi corazón el bello sentimiento que inunda mi ser cuando de ti se trata, que encantador es saber que palabras de gran peso son ofrecidas con libertad ante un sentimiento que continúa creciendo cada vez más, no quiero perderlo, quiero cuidarlo, consentirlo, mimarlo y amarlo.
He esperado por ti y lo más bonito ha ocurrido, ¡Has llegado!... Llegaste con amor, con cariño y ternura. Hoy puedo disfrutar de un amor tranquilo y sincero que se expresa con total franqueza y no repara en lo egoísta del momento; me siento fantástico, se alegra mi corazón en este espectacular aprendizaje que rompe con las necesidades de un corazón que tanto quiere brindar.
Llevo grabado en mi corazón este verso (Cantares 8:6), sé que te encanta y tal vez lo hayas destinado para esa persona importante, esa persona que siempre esperaste ocupara un lugar significativo en tu vida; sentir que lo soy es indescriptible, es fenomenal este sentimiento que transforma mis esperanzas en realidades, recuerdos que no serán nunca olvidados.
Ha de ocuparse mi alma en satisfacer a mi amada, en ocuparse del más mínimo detalle y así conseguir su plenitud, ella es mi amada y yo su amado. Quiero permanecer a su lado por siempre.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario