pues su
padre trabajaba allí. Se le acercó un hombre mayor que lo estaba observando y
le dijo: ¿Qué haces ahí? El niño respondió: estoy esperando a mi papá; el
hombre le dijo: No podrás reconocerlo entre tantas personas que salen con el
rostro cubierto de carbón y con un casco ¡será mejor que te regreses a tu
casa!, a lo que el niño respondió: ¡Pero
mi padre me conoce!
Si bien el niño no podría
reconocer a su papá, su padre sí lo conocía. De la misma manera que nuestros
padres terrenales saben nuestros gustos, gestos, etc. Dios nos conoce a la
perfección.
Salmos 139:2 dice: “Sabes cuándo me siento y cuándo me
levanto; conoces mis pensamientos aun
cuando me encuentro lejos” (NTV).
Como buen Padre Dios conoce a sus
hijos, nada pasa desapercibido, sabe el dolor físico que sientes, conoce tus
días de felicidad y tristeza y jamás te ha dejado sola(o).
Muchas veces los tiempos de
tristeza y aflicción pueden hacerte pensar que Dios es indiferente a ti y a tu
necesidad, pero Él sabe lo que requieres y en qué momento lo necesitas “(…) tu Padre sabe exactamente lo que
necesitas, incluso antes de que se lo pidas” Mateo 6:8 (NTV) Dios ve y
conoce todo de ti porque eres su principal tesoro e interés.
Quizás no has recibido lo que
esperabas, o simplemente no tienes una respuesta a tu problema o necesidad y
tienes motivos para estar molesto con Dios pero recuerda que Él te conoce, sabe
lo que necesitas y por su amor y misericordia te dará lo que pides en su
tiempo.
¡Qué difícil es no recibir lo que
uno quiere! pero debemos tener la certeza que nuestro Padre siempre velará por
nuestro bienestar físico, espiritual y material.
Los versículos mencionados nos
muestran a un Padre atento a sus hijos que los conoce muy bien, pero ahora
quiero preguntarte:
¿Conoces a Dios? ¿Conoces lo que
Dios quiere para ti?
Judith
Quisbert
CVCLAVOZ

No hay comentarios.:
Publicar un comentario