Andaba yo perdido, luchando en mis fuerzas contra lo que atentaba cruelmente mi corazón, este dolor que como daga punzante resistía hasta no sentir la necesidad de curarme, pensando que en el silencio estaría la respuesta, sin embargo, él mandó su ángel para cambiar el panorama. Dios precisó hacer, tratar y modificar mi alegría y, así soltar esta carga que tanto me aqueja, él determinó resucitar mis sueños con su voz de trueno, con su espada cortante, él habló, me trató con amor, cariño y carácter. Hoy he entendido que debo actuar, soltar las cargas y tomar con decisión los sueños que habían sido olvidados.

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