Leer: Lucas 13:1-9
… Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella,
y la abone (v. 8).
La primavera pasada, decidí
cortar el rosal de nuestro patio trasero. En los tres años que llevábamos
viviendo allí, no había dado muchas flores, y sus ramas estériles salían para
todos lados.
Sin embargo, estuve tan ocupado
que mis planes de jardinería se fueron retrasando. Fue mejor así… pocas semanas
después, el arbusto floreció como nunca antes. Cientos de perfumadas rosas
blancas fluían hacia el jardín y salpicaban el suelo de bellos pétalos.
El renacimiento de mi rosal me
recordó la parábola de Jesús sobre la higuera, en Lucas 13:6-9. En Israel, se
acostumbraba darle tres años a una higuera para que tuviera fruto. Si no lo
hacía, se la cortaba para usar mejor el suelo. En la historia de Jesús, un
jardinero le pide a su jefe que le dé a un árbol un año más para producir
fruto. En contexto (vv. 1-5), la parábola implica lo siguiente: los israelitas
no habían vivido bien, y Dios tenía derecho a juzgarlos. Sin embargo, el Señor
es paciente y les había dado tiempo para volverse a Él y florecer.
Dios quiere que todos florezcan,
y nos ha concedido tiempo de sobra para hacerlo. No importa si todavía estamos
acercándonos a la fe o si estamos orando por familiares y amigos incrédulos; su
paciencia es una buena noticia para todos.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos […]; separados de mí nada podéis
hacer. Juan 15:5

No hay comentarios.:
Publicar un comentario