Alzo mi mirada y observo, ¡no te vemos! dicen mis ojos. Levanto mi mirada un vez más, trato de encontrar en lo lejano del horizonte tu figura y con lentitud pierdo en la distancia, ¿dónde estás? reclama el corazón, ¡no te veo! grita con furor; todavía le cuesta reconocer que en lo sublime del camino la esperanza tiende a nacer.
Y así transcurren los días, dejando que el corazón en un intento por encontrarte dilucide con amor lo que éste nunca vio...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario