Pensamiento 17

Alzo mi mirada y observo, ¡no te vemos! dicen mis ojos. Levanto mi mirada un vez más, trato de encontrar en lo lejano del horizonte tu figura y con lentitud pierdo en la distancia, ¿dónde estás? reclama el corazón, ¡no te veo! grita con furor; todavía le cuesta reconocer que en lo sublime del camino la esperanza tiende a nacer. 
Y así transcurren los días, dejando que el corazón en un intento por encontrarte dilucide con amor lo que éste nunca vio...

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