Dios, el Dios de los valles y el Dios de las cimas

Hoy quiero compartir con ustedes una corta reflexión que será de mucha bendición para aquellos que esperamos en el Señor…


 Dime, ¿dónde te ubicas? ¿En los valles o en la cima?


La vida no siempre nos trata bien, pero debemos reconocer que en parte es gracias a nuestras decisiones, en algunos casos unas muy buenas, pero en otros, tan nefastas que nos es difícil sobreponernos a tales determinaciones que con tanto empeño ejecutamos aun conociendo el desenlace. Hoy quiero compartirles una palabra de fe, de esperanza, de gozo, de tranquilidad…

Naamán, del Valle a la cima

Creo que todos en algún momento hemos escuchado la historia de Naamán, difícil situación, situación desesperante, a lo mejor que este hombre hubiera preferido ser sano, a ser fuerte y valeroso en batalla, pero lo que no conocía Naamán era el propósito existente en medio de su VALLE, pero nos preguntamos ¿Cuál VALLE? Cuál es la R// LA LEPRA. Naamán tuvo que confiar en aguas desconocidas (DIOS), tuvo que acercarse y lavarse en Dios para ser sano…

Al igual que Naamán lo hizo, nosotros tenemos apasionadamente que sumergirnos en el JORDAN y para esto solo debemos seguir 3 cruciales pasos, ¡claro, la decisión es de cada quien! solo si queremos ser sanos…


Para alcanzar nuestra bendición y disfrutarla sobre las cimas, primero debemos aprender a gozarnos en el valle…


1) ACUDIR A LA PRESENCIA DE DIOS – (VERS 8)
“Venga ahora a mí,  y sabrá que hay profeta en Israel”

Para alcanzar la cima y poder dejar nuestro valle atrás, lo primero y más importante que debemos hacer es acercarnos a la fuente, a la presencia de Dios, representado en este momento por el profeta Eliseo. Solo Naamán sabía lo doloroso que era vivir con lepra; imaginemos el dolor, la piquiña, la desesperación, la tristeza, el rechazo que sintió Naamán, el hombre Fuerte y Valeroso… ¡oh Valle! Es tiempo de reverdecer, es tiempo de consolación, ES TIEMPO… ES TIEMPO DE ACERCARNOS A LA PRESENCIA DE DIOS SIN DUDA ALGUNA…


APLICACIÓN: Muchos, personas de afuera piensan que la mejor solución a sus problemas o a la falta de bendición se alcanza con ritos, baños, dinero, o en el caso de algunos “pagando promesas”, nosotros tenemos el grandioso privilegio y el buen entendimiento para saber que aquellas cosas son inútiles, sabemos que nos espera un Maestro, nuestro Dios que solo quiere y anhela que nos acerquemos a él y así empezar a dejar este valle atrás…
2) HUMILLARSE DELANTE DE LA PRESENCIA DE DIOS – (VERS 9-14ª)

“El entonces descendió,  y se zambulló siete veces en el Jordán,  conforme a la palabra del varón de Dios”
En el proceso para que Naamán fuera sano y pudiera alcanzar su bendición le era necesario de forma imperativa humillarse delante de la presencia de Dios; sin tanto preámbulo, sin tantas excusas, sin mala actitud, lo único que tenía y tuvo que hacer fue humillarse delante de Dios, aquí no importaba que tan fuerte y valeroso era, aquí no importaba su riqueza, aquí solo importaba SU CORAZÓN, es lo único que importaba.
APLICACIÓN: … Así dice nuestro Dios: queremos alcanzar la bendición, pues, ¡humillémonos! como lo decía ahora: sin tanto preámbulo, sin tantas excusas, sin mala actitud, nuestro Dios no va a fijarse tanto en los detalles o en que tan seco nos tiene este VALLE, Él solo va a mirar nuestro corazón…


3) SINTIENDO LA BENDICIÓN – EN LA CIMA – VERS (14B)

“Y su carne se volvió como la carne de un niño,  y quedó limpio”
NAAMÁN obedeció a cada uno de los requerimientos dichos por el profeta aunque en algún momento haya llegado a dudar y renegar por tales cosas, pero lo más bonito de Naamán fue que pese a conocer su necesidad aceptó el consejo oportuno y así, decidió sumergirse en la presencia de Dios, fue la única manera de que este hombre fuerte y valeroso pudiera alcanzar la cima y sentir la bendición.

APLICACIÓN: Dios sabe de qué tenemos necesidad y él dice en su palabra: Dios nos conoce y él sabe que nuestros valles son parte de la preparación para llegar a la cima y alcanzar la BENDICIÓN… ÉL NOS CONOCE, ÉL TE CONOCE.

4) CONCLUSIÓN:

Recuerda, para que este VALLE sea convertido en CIMA solo debemos:

1.    Acercarnos a Él 
2.   Humillarnos delante de su presencia

3.    Y sentir la Bendición

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