Campamento Juvenil "Comprados para Servirte" - Julio 2-4 2016



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Introducción

Es importante a la hora de estudiar las Escrituras y ver lo que Dios tiene para decirnos hoy, entender el tiempo en que vivimos y lo que este mundo propone en cuanto a cómo debemos vivir y lo que el Señor por su palabra nos aconseja. El llamado del cristiano, por lo que el Señor ha hecho y por lo que demanda su fe, entraña que no viva, que no se amolde al esquema de este mundo (Ro 12:1ss). La fe revelada en Cristo Jesús demanda del creyente que no viva como viven el resto de las personas, es decir, aquellas que no conocen a Dios, sino que su vida debe estar marcada por el continuo cambio y transformación de su ser a la imagen y semejanza de Cristo (Ef  4:17ss). Por tales motivos, antes de entrar a reflexionar en las Escrituras es pertinente que comprendamos el mundo en que vivimos, cuáles son sus propuestas, para entender lo que Dios nos dice al respecto.


La Posmodernidad

El término posmodernidad es un término compuesto: pos (después, postrero) y moderno (lat. Reciente, relativo al tiempo de quien habla/contrapuesto a lo clásico) idad (época, tiempo); existen otros término relacionados como posmoderno, posmodernismo, posmodernización. En términos netamente etimológicos, posmodernidad se refiere a aquella época que se sucede después de la modernidad; por consiguiente, posmoderno hace referencia a todo lo que está después de lo moderno; posmodernismo, tiene que ver con una tendencia, movimiento o forma de pensamiento, en este caso filosófica y artística; posmodernización, por el sufijo ización (que tiene la idea de proceso, de lo que está en construcción), por consiguiente, posmodernización, es la posmodernidad entendida como un fenómeno, un proceso en construcción, también se refiere a la cultura y sociedad posmodernas. El consenso de quiénes estudian la posmodernidad es que esta es un elemento amorfo y cambiante, por lo que se resiste a recibir una definición. Consideremos algunas, para formarnos una idea y por consiguiente, hacer un esfuerzo por comprenderla: La Posmodernidad, es la época posterior a la modernidad y señala el fin de la era moderna[1]. Lyotard la define como la incredulidad con respecto a los metarrelatos y por consiguiente, una crisis de los relatos[2]. Es una reacción contra la cultura y los productos de la edad moderna[3]. José María Pérez Gay, la define como el ocaso del futuro, el fin de las grandes interpretaciones de la historia, la muerte de las utopías[4] (plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación)[5]. Es también, ruptura y continuidad con la era moderna[6]. Las definiciones seguirían, pero por razones de espacio y tiempo, nos limitaremos a estas. Cabe hacer notar, antes de proceder, que nos encontramos en una coyuntura histórica importante, puesto que, nos encontramos en un período histórico de transición.

Origen[7].
“El que no conoce su historia, está condenado a repetirla” Séneca.
“estudiamos la historia para extraer de ellas lecciones para la vida”. Parafraseando a Cicerón.

Hay quienes dicen que la posmodernidad, surge como resultado de los cuestionamientos que levantan las dos guerra mundiales en la comunidad global ¿llamaremos racional a estos eventos? ¿Llamaremos progreso a estas experiencias?[8], otros sin embargo, prefieren verlo como una consecuencia propia de un desarrollo histórico, ya germinado desde el momento en que el mundo occidental, decidió basar los fundamentos de la construcción de la sociedad desde los días del Renacimiento. Sea cual sea la opción en la que se fundamente, una cosa es clara, la posmodernidad surge como resultado del desencanto, ya sea por las guerras mundiales o ya sea de la edad moderna. Casi siempre este hecho del desencanto es lo que genera la construcción de las sociedades y las condiciones sociopolíticas, económicas, religiosas y tecnológicas del mundo. Cuando estudiamos la historia, podemos darnos cuentas de un fenómeno muy particular, en primer lugar, ya hemos mencionado este hecho del desencanto, que forma base para los cambios sociales en todas las épocas, permítanme ejemplificarlo: en días del mundo griego, los hombres se cansaron de la interpretación mítica del mundo y procuraron buscar otra vía para la interpretación de la realidad y por consiguiente, se apoyaron en la razón para hacerlo, este hecho fue el que dio paso al surgimiento de la filosofía como modo de interpretación de la realidad, aunque esto siempre estuvo con el hombre desde el principio.

Aquel hecho, haría que Grecia pudiera desarrollarse de forma más plena, hasta alcanzar a ser un imperio. Al convertirse en tal, el rey Alejandro Magno, tuvo el deseo de que el mundo conocido por aquel entonces y por él conquistado, fuera impregnado por el modo de vida, la cultura y el pensamiento griego, pero en su lugar lo que se dio fue una fusión de los elementos griegos con las culturas, mayormente la del Medio Oriente Antiguo (Babilonia, Persia y Egipto), la cual, se encontraba en decadencia. A aquel período es lo que se conoce como helenismo. Hay un fenómeno hacia finales del helenismo y es la expansión del Cristianismo en días del imperio romano y una de las razones era el desencanto con el modo de vida y con las religiones producto del helenismo.

El cristianismo llegó a extenderse por todo el mundo conocido y siglos más tarde, sería adoptado por Constantino como religión oficial del imperio romano, que vio en la religión un motor integrador para el imperio y la sociedad romana. Con el paso del tiempo, la mezcla de religión y poder, así como su corrupción, se convertiría en un instrumento opresor de la sociedad y fue este hecho que generó el desencanto de la sociedad días de la Edad Media, lo que llevó a la gente de aquellos días a buscar la salida en la cultura griega, adoptando la razón como vehículo de interpretación de la sociedad, sin desprenderse totalmente de la fe en Dios, porque por otro lado, junto a este hecho, se dio la reforma protestante dentro de la iglesia. La posmodernidad en este caso por la convergencia de varios factores.

Desencanto de la cultura y los valores de la sociedad moderna, parece ser que el detonante de este hecho, son varios factores. En primer lugar, las dos guerras mundiales, llevan al hombre a pensar si lo que está haciendo se puede llamar racional. Estos hechos van a desencadenar los cuestionamientos hacia la autoridad, la religión, el conocimiento, ente otros. El sentir en el mundo posmoderno es que no se pueden hacer las cosas como se hacían en el mundo moderno[9].

El surgimiento del imperio mundial de Norteamérica. Históricamente se sabe que cuando surge un imperio en términos mundiales, el idioma, la cultura, la cosmovisión, el modo de vida del mismo, la religión se extiende hacia sus sometidos, ya sea por la vía de la imposición, el intercambio comercial, social y cultural o en nuestro caso particular la tecnología.

La Globalización. La palabra ‘globalización’ utiliza el sufijo “ización” que presupone un proceso  e identifica la gestación del fenómeno, es decir, no es una situación definida, sino un proceso en construcción. Es fenómeno sociológico, económico, apunta a la naturaleza interdependiente entre las naciones y puede ser entendida como la cadena de interconexiones globales posibilitada por las tecnologías de la información. Este último hecho es el que permite el flujo de información de forma vertiginosa, permite ser al mundo una “pequeña villa” y por consiguiente, compartir información de todo tipo que por ende, forman modos de pensar, filosofía de vida y transformaciones de todo tipo.

Características de la posmodernidad.

Crisis Epistemológica.
La crítica al método empírico por parte de Hume (1711-1776) y Kant (1724-1804) pusieron a tambalear el fundamento de la ciencia empírica; la cual, descansaba en la observación por medio de los sentidos como fundamento para nuestro conocimiento de la verdad y la realidad objetiva. Estos filósofos mostraron que la observación empírica no nos da acceso a la realidad objetiva y por lo tanto es imposible conocer la realidad objetiva tal como es en sí misma. Con filosofía de Kant, quien es considerado el padre del relativismo moderno, se considera que no hay verdad absoluta, que lo que es verdad para ti, no necesariamente lo es para mí.

Crisis de Fe.
Durante el siglo de las luces surgió la idea de que el progreso de la ciencia socavaba la autoridad de la revelación y de la iglesia. El conocimiento del concepto del universo como mecanismo propició el surgimiento del deísmo que miraba a Dios como el relojero que había puesto en marcha el mecanismo pero que no mantenía ninguna relación con su creación. Si sólo el conocimiento empírico es válido, entonces ¿cómo es posible un conocimiento de Dios? por consiguiente se desarrolló una respuesta en tres etapas:

                        Empirismo: no se puede estudiar a Dios por métodos empíricos.
                        Agnosticismo: no se puede llegar a conocer a Dios.
                        Ateísmo: Dios no existe.

Todas estas corrientes de pensamiento se mueven y desarrollan en lo que hoy se conoce como posmodernidad y se abrió un abismo entre la verdad pública de los resultados de la ciencia y la verdad privada de la fe que no puede verificarse empíricamente.

Crisis de Valores.
Con la extensión de las ideas de Nietzche, de que Dios ha muerto en la sociedad, se afirman la muerte de los valores, de toda meta y de todo horizonte, esto pone al ser humano como alguien que existe en el mundo, sin una meta y sin un horizonte. Además de esto en la posmodernidad hay una creciente propagación del Hedonismo, es decir, la meta última de la vida es la búsqueda del propio placer y no existen parámetros para ello.

Lo anterior, nos permite entender entonces el concepto del hombre en la posmodernidad; para la posmodernidad el hombre es un animal altamente evolucionado; un consumidor, dada la postura capitalista,  que no tiene ninguna meta, ni ningún sentido en la vida, que debe vivir en la búsqueda de su propio placer. Él es el centro de todo, al no existir valores ni principios, el ser humano mismo determina lo que es bueno y malo para él. El hombre posmoderno es egocéntrico por filosofía de vida y ateo por religión. Esta cosmovisión es muy similar a la griega en donde el hombre era autóctono, no se le reconocía un origen divino y no era responsable de su propia conducta y no tenía que rendir cuentas a ninguna divinidad. Cabe anotar que la posmodernidad es consumista, gracias a la influencia del capitalismo.

Continuidad y discontinuidad entre la posmodernidad con el pasado.

En primer lugar, tengo que decir que el mundo posmoderno guarda mucha relación con el mundo griego, es decir, se puede establecer muchos paralelos. Consideremos este hecho más a fondo: La explicación del universo abandonando la explicación religiosa, para hacerlo por medio de otras maneras, sea científica o mitológica, porque en la posmodernidad es permitida la pluralidad de pensamiento, ya que ninguna es un absoluto. De la misma manera que en el mundo griego se abandonó la explicación religiosa contenida en los mitos, para explicar el mundo por medio de la razón, aunque esto no implicaba un abandono de la religión[10], tal como sucedió en la Edad Media. En la posmodernidad, el centro es el hombre, pero no ya la razón humana, sino los sentimientos y las emociones. La crisis de valores que experimentó el mundo griego, cuando habiendo alcanzado el clima de su desarrollo buscó la expansión de su pensamiento y lo que resultó fue la fusión de sus elementos con los del mundo conocido, de la misma manera que el modo de vida griego y también de la sociedad moderna. El hombre como el centro de todo, esto ya lo había dicho Protágoras al decir el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son y de las que no son[11]. Además la idea del hombre como un animal, no es nueva, esta proviene de la Modernidad; pero en la posmodernidad gracias al nihilismo, el hombre está en una experiencia incoherente, carente de meta y sentido, por eso debe vivir el presente y vivirlo para el placer; esta idea del hombre encerrado en su propio destino es griega, puesto que para el mundo griego hay destino y eternidad, pero no existe creación, ni novedad, ni alteridad entre Dios y el mundo; por lo tanto, el hombre no tiene que dar cuenta por su vida, ni por la de sus semejantes porque todo en el destino está bien atado. El hombre se limita sufrir en el cosmos, sometido al designio inmutable del destino[12]. En la modernidad se consideraba que había conocimiento verdadero, seguro y objetivo, por ello, se enfatizaba el pensamiento científico y el sentido común la realidad es objetiva y existe aparte de nuestra observación. Se enfatizaba un mesianismo tecnológico, se cree en un progreso histórico inevitable, se afirma un individualismo autónomo, se cree en un determinismo económico y en un relativismo moral. Todas estas cosas desaparecen en la posmodernidad, puesto que, no hay absolutos en el campo de la verdad y el sentido, no hay verdad racional, no hay sentido en las cosas o los eventos. Algo que es importante de considerar en la posmodernidad, es el asunto del lenguaje, puesto que este comunica ideología y es una forma de autoritarismo, por ello, hay que buscar el mensaje detrás del discurso. Aunque cuando se trata de un texto, el sentido se lo da el intérprete. En la posmodernidad no existe la idea de universo como en la Modernidad, sino de pluralidad. Invitación de la posmodernidad: Nos invita a acercarnos al otro con actitud de diálogo, escucha y respeto.
Nos invita a ser tolerantes con los diversos modos de pensar y de ser. Nos invita a tomar en serio el presente y las necesidades del otro.

La Posmodernidad en Latinoamérica y Colombia.
Se dice que muchos países en Latinoamérica, no han experimentado la Modernidad y se encuentra en una pre modernidad, donde por ejemplo, todo se explica por medio de la magia (Venezuela) y se nos ha impuesto la posmodernidad gracias a los países de Norteamérica, gracias a la tecnología, la TV, Juegos de Videos, Agencias internacionales de noticias, etc[13].  En el caso particular de Colombia, este país se encuentra en un estado intermedio entre la Modernidad y la Posmodernidad y por consiguiente, es posible antes de dar el paso hacia la posmodernidad hacer un proceso de reflexión, considerando hacia a donde está llevando este camino a los países “maduros de edad” y si en realidad vale la pena inscribirnos en este tour de la vida o por consiguiente, ser constructores de nuestra sociedad por nuestros caminos.

  
  
En el Liderazgo: obediencia a la Palabra –no es opcional-
Josué 1:1-9

Introducción.

Bosquejo del Libro de Josué.
                        Invasión de Canaán [1:1-11:23].
                                   Cambio de mando (1:1-4:24).
                                   La Cabeza de puente (5:1-8:35).
                                   Campaña en el sur (9:1-10:43).
                                   Campaña en el norte y progresos posteriores (11).

                        El asentamiento en Canaán [12:1-24:33].
                                   Lista de los enemigos derrotados (12)
                                   Los primeros asentamientos (13-17).
                                   Asentamientos posteriores (18:1-21).
                                   Hacia adelante (22-24).

Autor, Fecha.
El autor de Josué es desconocido. Dado que pertenece al grupo de libros que en el Canon Hebreo reciben el nombre de Profetas Anteriores, se asume que su edición final es de tiempos del Exilio en Babilonia; lo cual, no niega que el material ya existía, sino que afirma que fue editado junto con el resto de libros de los Profetas Anteriores, para explicar el porqué del Exilio en Babilonia.

Temas Teológicos Importantes del libro de Josué.
Estos temas son: obediencia a la palabra de Dios, el don de la tierra prometida de acuerdo con la voluntad de Dios. La unidad del Líder(es), el pueblo de Dios con Dios como un todo, si esto se cumple, entonces Dios cumple su promesa de entregar la tierra al pueblo de su elección. El tema más importante es la fidelidad a la Palabra de Dios. Además otros temas teológicos que se desarrollan en el Deuteronomio y que se reflejan en Josué son: un Dios, una Ley, un Pueblo, una tierra.

En cuanto al texto que hemos de estudiar tengamos en cuenta algunas cosas que se dan dentro de él y marcan el derrotero a seguir en la interpretación de este texto y su aplicación con relación al tema que nos atañe: un liderazgo capacitado para un ministerio eficaz. El texto de Josué 1:1-9 tiene la siguiente estructura:

A   YHWH habla a Josué  1
B    Yo les he entregado la tierra  3
C   Estaré contigo   5
D   Esfuérzate y sé valiente para cuidar de hacer la palabra  7
E    Esfuérzate y sé valiente porque yo estoy contigo  9
            
D`   Mi palabra es lo importante para que prosperes en lo que has de hacer  8
C`   Esfuérzate y sé valiente porque tu repartirás la tierra  6
B`   Esta tierra va desde el Desierto hasta el Líbano   4
A`   Moisés ha muerto, levántate tú y este pueblo   2

                       
La estructura en que está organizado el texto, es un recurso literario muy común en la literatura, especialmente en la hebrea y mucho más en la literatura bíblica. Como se puede observar la frase central bajo el inciso E, nos señala la idea central del texto y esta es el mandato de Dios a Josué: Esfuérzate y sé valiente porque yo estaré contigo. Esta es la idea central que guiará nuestra interpretación y por lo tanto, a la que nos ceñiremos en nuestro texto al desarrollar nuestra interpretación del mismo.

Comentario a Josué 1:1-9.

El texto abre con una situación difícil y relaciona el llamado de Josué con el ministerio mosaico y con Moisés siervo del Señor; el nombre Moisés aparece por lo menos unas 6 ocasiones dentro de esta porción bíblica de 9 versículos [cf. 1:1(x2 veces), 2, 3, 5, 7] y en tres de esas ocasiones se le denomina a Moisés siervo de YHWH [1:1, en 2 y 7 (mi siervo)]. Moisés fue llamado por Dios para sacar a Israel de la aflicción de Egipto y para que el pueblo de Israel poseyera la tierra y convertirse así en el pueblo de Dios (Ex 2:23-3:12). Además de eso el relato bíblico habla de Moisés como un hombre grande, que hablaba cara a cara con Dios y grande en señales y prodigios y que además era fiel delante de Dios (Ex 11:3; Nm 12: 6-8; Dt 34:10, 11); además Moisés fue por decirlo de algún modo el tutor, el maestro de Josué (Nm 27:18ss; Dt 31:1-32:44). Lo anterior nos permite entender un poco el cuadro de Josué 1:1, la situación tanto para Israel y Josué en lo personal era difícil; la razón de esto descansa en el hecho de todo lo que Dios había hecho por Moisés y lo que significaba este hombre de Dios para su pueblo y su servidor. El asunto era difícil y desafiante para Josué el estar en el lugar de su maestro, siendo esté último un hombre grande. Así que el llamado de Dios es desafiante en medio de una situación difícil.

El llamamiento de Josué es darle a Israel la tierra por herencia que Dios había jurado a Abraham (Gn 12:1-3, 15:5-18; 22:18). Al darles la tierra Dios estaba cumpliendo su promesa a Abraham, Isaac y Jacob; lo que tenía como fin también el cumplimiento del propósito divino de hacer un pueblo por medio de la descendencia de Abraham, por medio de la cual las naciones fueran reconciliadas con él (Gn 17; 12:1-3). La afirmación de lo anterior descansa en el llamamiento de Abraham y su descendencia para ser bendición de los pueblos (Gn 12:3); Dios llamó a Abraham y su descendencia con el fin de reconciliar a las naciones que habían sido esparcidas por su soberbia y orgullo contra Dios (Gn 11, La Torre de Babel). Israel es la descendencia, el pueblo de Dios por el cual, Dios busca reconciliar a las naciones de la tierra con Él. Así que el llamamiento de Josué es con el fin de ir cumpliendo los propósitos divinos de redención para con las naciones. Esto se ve en el llamamiento para darle la tierra que Dios había jurado a los padres de la nación de Israel (Jos 1:1-6).

Si se lee cuidadosamente el texto, nos daremos cuenta que el llamamiento de Josué tiene las mismas características de Moisés. Dios le dice a Moisés que lo ha escogido para librar a Israel de los egipcios y darle a Israel la tierra que juró a sus padres; estas últimas palabras se las dice a Josué (cp. Ex 3:7,8; Jos 1:2-6; Gn 15:5-18). Dios le dice a Moisés que en esa tarea va a estar con él (Ex 3:10-12; 23:20-23; 33: 1-14), estas mismas palabras se las repite a Josué (Jos 1:5, 9). En un sentido podemos ver que Josué está siendo llamado para estar en el lugar que estuvo Moisés (Nm 27:18-20; Dt 31:14) y por otro para que Josué continué la tarea que Dios había puesto a Moisés; cómo se puede observar la tarea y el desafío para Josué no iba a ser sencillo. Además de este reto iba a enfrentar las naciones que Dios iba a echar delante de ellos. Esto nos hace comprender el por qué del mandamiento de Dios de Josué de esforzarse y ser valiente.

Josué era servidor de Moisés (Ex 33:1, Dt 1:38, Jos 1:1), siempre estaba a las órdenes de Moisés en los asuntos que tenían que ver con Israel (Ex 17:9; 33; Nm 13); sin embargo, hay varios aspectos que llama la atención de la vida de Josué: 1. Nunca se apartaba del tabernáculo, es decir, era un hombre que vivía en la presencia de Dios (Ex 33:11); 2. Era fiel a las órdenes de Moisés y así mismo obediente y creyente de las promesas de Dios (Nm 14:6ss). Así que Josué era un hombre idóneo para ser llamado por Dios para la tarea que Dios le encomendó; sin embargo, la tarea no iba a ser fácil porque a Josué le correspondía para poseer Canaán, lo que implicaba tanto Josué como para Israel el aplicar la justicia divina sobre la tierra de Canaán y los pueblos que la conformaba el juicio divino por la multitud de sus maldades contra Dios (cf. Dt 7:1-5; 9:1-5). Además de esto, el desafío para Josué e Israel era difícil porque debían mantener la pureza de su fe en YHWH sin mezclarla con la religión de los pueblos paganos, ya que los cultos de estos pueblos implicaba practicas inmorales como el sacrificio infantil, las orgías sexuales, la brujería, el espiritismo, entre otras cosas; razón por la cual, Israel y Josué debían mantenerse lejos de estas cosas. Ahora miremos las recomendaciones que Dios le da a Josué para el desarrollo de su ministerio:

Como hemos visto la situación no era simple ni para Josué, ni para Israel, porque había muerto un gran líder y lo primero que Dios le dice es: Levantáte tú y este pueblo. En el contexto esta frase significaría… Josué tú e Israel no pueden pasársela lamentando la pérdida de Moisés ni añorándolo, mi propósito con ustedes sigue, así que es momento de levantarse y continuar con la obra. Dios anima a Josué a la tarea mostrándole a este siervo que el Señor había cumplido su palabra tal como se lo dijo a Moisés (Jos 1:3,4) y también afirmándolo diciéndole que el respaldo que tuvo Moisés lo tendrá él, así que Dios le está dando su voto de confianza a Josué (Jos 1:5). Luego Dios exhorta a Josué a esforzarse y ser valiente y esta orden va en tres direcciones, como veremos a continuación:

Esfuérzate y sé muy valiente porque tú repartirás a este pueblo la tierra. El llamado es a esforzarse porque el ministerio que le espera no es sencillo. Josué e Israel enfrentarán a los pueblos que van a ser desalojados y para ello tendrán que enfrentar guerras. Así que el ministerio de Josué enfrentará dificultades que demandan de él firmeza y valor.

Esfuérzate y sé muy valiente para obedecer mi palabra. Dios había dicho a través de Moisés que si Israel cumplía con obedecer su voluntad revelada en su Palabra eso aseguraría la posesión de la tierra prometida y también el bienestar de Israel como pueblo de Dios (Dt 6:10-25; 28:15ss). Dios le está indicando a Josué cual es el fundamento para tener éxito en el ministerio que va a emprender y este éxito no descansa en las estrategia de guerra, ni tampoco en los métodos que Josué va a emplear, sino que descansa sobre la obediencia que Josué e Israel tengan a la palabra de Dios, porque así el Señor lo había prescrito. Al seguir la narración nos daremos cuenta que esta generación de Israelitas que le tocó a Josué era más dispuesta que la de sus padres que se rebelaron y Dios les dio mucha de la tierra en posesión y además cumplió la buena palabra que había dicho a través de Moisés (Jos 21:45). Aquí podemos ver entonces que cuando un líder escucha a Dios y el pueblo está unido a ese liderazgo en obediencia y fidelidad a Dios, podemos ver la gloria de Dios en el cumplimiento de su propósito y sus promesas en nuestras vidas.

Esfuérzate y sé muy valiente porque yo estaré contigo. Dios está comunicando a Josué por un lado, que la tarea no es sólo de Josué, sino que Dios lo ha de acompañar, pero es un ministerio que requiere del valor de Josué, para que no vuelva la espalda con lo que le toca enfrentar. Dios con esto nos enseña que aunque va a estar con nosotros y dependemos de él, necesitamos valor y firmeza para cumplir con la tarea que él nos encomienda.

Aplicación.
Al igual que Josué e Israel, tenemos una vocación y un propósito grande en la historia –el de ser de bendición para las familias de la tierra, es decir, reconciliar a los pueblos con Dios- el éxito de Josué e Israel en la tarea encomendada descansó en el hecho que escucharon a Dios y le obedecieron, supieron cultivar la unidad como pueblo de Dios; además de tener conciencia de quién es Dios, que ha hecho él en la historia y que además está dispuesto en obediencia y fidelidad para cumplir la voluntad divina. Así como Israel en los días de Josué vivió frente a circunstancias que les eran contrarias para cumplir con el plan divino; por ser portador de Juicio de Dios para los pueblos de Canaán por su inmoralidad y además porque en comparación con Israel, las naciones de Canaán eran pueblos mucho más poderosos que Israel; de la misma manera a nosotros nos ha correspondido vivir en una etapa de la historia en la que encontramos obstáculos para cumplir con la tarea que Dios nos ha encomendados, especialmente en el contexto histórico en el que nos ha tocado vivir; el cual, se denomina posmodernidad, caracterizado este entre otras cosas por: crisis del conocimiento, relativización de los valores, la búsqueda del placer por encima de todo, la pluralidad de creencias, pero siendo esta época histórica de fondo atea. Este llamado de Israel de ser de bendición para las naciones de la tierra, ser instrumento de reconciliación entre Dios y los pueblos (Gn 12:1-3) también se nos ha extendido a nosotros en Jesucristo (Gál 3:8ss y 2ª Co 5:17ss) y es también llamativo que el NT ve en el ministerio de Josué una tipología en relación con el ministerio de Cristo (Heb 3:7-13). Así como Israel fue fiel a la palabra de YHWH por medio de Josué, así se nos exhorta a escuchar a Jesucristo, ya no para heredar una tierra, sino para heredar un reino eterno e inconmovible (Heb 12:22-29) –esta es la exhortación de la epístola a los Hebreos-. Así que si queremos asegurar el éxito en lo que Dios nos pide debemos obediencia a él y su palabra, además de ser fuertes y valientes para cumplir con el propósito divino, estudiar la palabra y obedecerla y ser conscientes de que él está con nosotros para el cumplimiento de esta tarea.

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Samuel
1Sm 3
Trasfondo de la vida de Samuel.
Samuel es hijo de Elcana y Ana. El trasfondo de su nacimiento se encuentra en el capítulo 1; la historia se teje en el hecho de que Elcana tenía 2 esposas: Ana y Penina, Ana era estéril y Penina tenía hijos y cómo Elcana amaba más a Ana, Penina la humillaba porque no podía dar hijos. Ana pide un hijo y promete consagrarlo a Dios, razón por la cual, Samuel vino a ser Nazareo (1Sm 1:11 cf  Nm 6:1-23); voto que Ana cumple cabalmente. El nombre Samuel significa YHWH oye o que oiga YHWH o también Nombre de Dios. Samuel nace en un contexto difícil por diferentes aspectos: 1. Su padre no era el mejor ejemplo, Elcana era descendiente de Leví, de Coat, de Coré (1Cro 6:22-28), como tal, debía mantener una vida de santidad que entre otras cosas incluía tener una esposa (Lv 21:7, 13-14), esto nos permite ver que el Elcana no era el mejor ejemplo de padre para Samuel porque tiene 2 esposas.  en días de crisis en el Pueblo de Israel, puesto que el Sacerdocio de Israel y el Juez de Israel –Elí- estaban corrompidos (1Sm 2:12-36; 4:18).  Samuel nace en un contexto social, político y religioso muy complicado, Samuel es el último Juez de Israel, es decir, el nació cuando aún estaba el tiempo de los Jueces, el libro de Jueces nos dice que en los días aquellos, en Israel cada uno hacía lo que le daba la gana (Jue 21:24). Al analizar a fondo el libro de los Jueces, uno se da cuenta que en esos días lo común en Israel era hacer lo malo ante Dios, porque Israel se iba tras la adoración al dios Baal, que entre otras cosas, su culto incluía la prostitución como adoración, los sacrificios humanos, la brujería, la invocación a los muertos, entre otras cosas. Cómo se puede ver el contexto social y familiar de Samuel no es simple.  Además Samuel se cría en un hogar pecaminoso, el Sacerdocio de Elí y sus hijos estaba corrompido (1Sm 2; Lv 21-22) por ello, escaseaba la palabra de Dios, su presencia se había alejado y no había palabra de Dios con frecuencia (1Sm 3: 1; cf. Mal 2:7; Urim-Tummim, compartir la palabra (Dt 31:10, 11; 15:1ss).

Comentario del Texto.
El capítulo 3 abre haciendo una crítica implícita al sacerdocio y esto descansa en las siguientes razones: 1. El capítulo 2 nos habla de los pecados de los sacerdotes, es decir, de Elí y sus hijos; de parte de los hijos el desprecio por las ofrendas y el ultraje a los adoradores, además de la inmoralidad sexual por parte de estos 2 muchachos; de Elí y sus hijos la avaricia por las ofrendas de Israel, ellos amaban la prosperidad y se habían lucrado con las ofrendas que ofrecía el pueblo (1Sm 2:29); la sentencia que Dios da a Elí y su casa es el desecharles para ser sacerdotes de Dios y esto es altamente llamativo siendo que el sacerdocio era una promesa perpetua de Dios para con Aarón y sus Hijos (Ex 40:15). La crisis del sacerdocio es tanta y aparte de lo que está diciendo, lo ilustra afirmando que la visión (palabra de Dios) no era común, era rara en aquellos días; esto es una crítica al sacerdocio porque ellos eran responsables de la Palabra de Dios ante el pueblo, ellos son los que debían tenerla y enseñarla y si escasea es porque los sacerdotes no la tienen, no tienen relación con Dios (Dt 31:9-11; cf  Mal 2:7) y además de ello el autor del libro de Samuel dice que la lámpara de Dios (candelabro) estaba por apagarse; si el lector observa esta también era una responsabilidad sacerdotal, pues correspondía al sumo sacerdote, en este caso a Elí mantener la encendida siempre (Ex 25:31-40, 27:20-21) y por último los ojos de Elí comenzaban a oscurecerse, esto es también es de prestar atención, porque ya al principio del libro a Elí se nos pinta como alguien que no puede ver claramente y que juzga de forma equívoca y precisamente fue a la mamá de Samuel, quien oraba y el sacerdote la tuvo por  borracha (1Sm 1:14-16), esta situación es grave para un Juez, pues su vista debe ser clara para saber hacer un juicio correcto (cp. Dt 34:7 con 1Sm 3:2). En contraste con lo anterior, el autor del libro de Samuel va a presentarnos a este profeta, como alguien de integridad para con Dios a pesar de que no conoce a YHWH y no le ha sido revelada su palabra; permítanme mostrarles porque: 1. Samuel es nazareo, es decir, consagrado a Dios desde el seno materno y el modo de vivir de él es similar al del sacerdocio (1Sm 1:11, Nm 6:12-30, Lv 10:9-11, 21; 21) y si el lector observar pese a que Samuel es un chico y está viendo el mal ejemplo del sacerdote Elí y el de los hijos de Elí, Samuel guarda su integridad para con Dios, es decir, a pesar de no tener una relación íntima con YHWH y de no tener un conocimiento tan profundo de la Palabra de YHWH, Samuel vive de mejor manera que el Sacerdocio de su tiempo. 2. Samuel inició su ministerio como fiel (íntegro) profeta de Dios y así terminó sus días (1Sm 3.20, 21; 12: 1-5). 3. nótese que ante la infidelidad de sus hijos, Samuel honra a Dios en lugar de aquellos, porque cuando ellos no se están conduciendo bien consulta a Dios y le escucha, a diferencia de Elí quien no escucha a Dios y decide honrar a sus hijos antes que a Dios (1Sm 2:27-29; 8).

Aplicación. Samuel nos deja 2 desafíos: 1. Nos confronta frente a nuestras excusas de decir que vivir en Santidad e Integridad para Dios en contextos difíciles, en ambientes que nos son adversos nos deja sin argumentos. 2. Nos deja dicho que es posible vivir toda una vida en Santidad e Integridad delante de Dios.


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Daniel
Daniel 1:1-8.

La situación en los días de Daniel.
En los días de Daniel, la crisis en todos los aspectos de su vida y la de su nación, no es sencilla; consideremos porqué. En primer lugar, Dios ha entregado al Rey de los judíos en manos del rey de Babilonia. Por un lado, este hecho crea crisis a nivel político en Judá; porque a la luz, del pensamiento político de Medio Oriente, el rey es hijo de la divinidad[14]; esta idea parece que es la que se encuentra detrás de la promesa de Dios a David, en cuanto al trono, referenciada ésta promesa en 2 Samuel 7:11ss, cuando Dios dice que será al hijo de David por padre y él hijo de David será a Dios por hijo. Sin embargo, no se puede negar que detrás del texto puede estar la idea de una relación pactual de vasallaje, puesto que, cuando se hacían estos pactos y las relaciones eran favorables, el Rey superior solía referirse al rey vasallo o siervo como hijo y éste último, solía llamarlo padre[15]; en el caso de David, las relaciones entre Dios y David y su descendencia, las relaciones son favorables, porque Dios promete Misericordia (Heb. Hesed: amor que no cambia) a David y su descendencia.  Ahora bien, en Medio Oriente, la figura del rey es muy importante, porque se le considera hijo de la divinidad y su reino, es el reino de su padre, es el reino en este caso de Dios, por ello, en carácter el rey debe reflejar la justicia y la integridad y además salvaguardar el orden establecido por la divinidad. Si tomamos estos aspectos en cuenta, quiere decir que al Dios entregar al rey de Judá en manos de Nabucodonosor, no hay quien salvaguarde el orden en Judá, además significa a la luz de lo que venimos diciendo que el Reino de Dios ha sido roto en Israel, sumado a este hecho se encuentra la idea de que las guerras en Medio oriente antiguo se peleaban en nombre de los dioses, por lo tanto, estaba en juego el honor del dios, aquel que venciera en la guerra, significaba que su dios era más poderoso. Estos hechos van a agudizar la crisis de fe a la que se verá sometido el pueblo de Judá, porque significa entonces que Dios ya no gobierna entre ellos y que además el dios Marduk es más poderoso que YHWH su dios.

A todo lo dicho hasta aquí, es necesario hacer ver, que la descendencia real, fue hecha eunuca (entre ella Daniel), es decir, fue castrada; este acto por parte de Babilonia, era practicado, para cerrar la posibilidad al nacimiento de un rey y por tanto, que Judá volviera a ser un reino otra vez. Cabe hacer notar que el que el Señor entregara al rey de Judá y permitiera estos hechos, ponía en entre dicho, su promesa de un reino eterno a David y su descendencia, esto pone en entre dicho las promesas de Dios.
En segundo lugar, Dios ha entregado a Jerusalén en manos de Nabucodonosor, rey del Imperio Babilonio. Cuando uno lee la Escritura, se da cuenta que Dios había escogido a Jerusalén para hacer habitar allí su Nombre (e.d. su presencia; 1R 11:13). Fue en Jerusalén donde se había edificado el Templo en honor al Señor, lo que a la luz del pensamiento de los judíos, significaba que Dios habitaba en medio de ellos, porque tenía allí su residencia, por ello, confiaban en la protección de Dios (Sal 115; Jer 7; Zac 2:8). Al entregar Dios a Jerusalén en manos de Nabucodonosor, al igual que el templo, eso significaba para ellos que el Señor los había abandonado[16].

En tercer lugar, Dios ha permitido que su pueblo sea llevado al cautiverio, a una tierra extranjera (Dn 1:3-6; 2R 25). Esto tiene serias implicaciones en la fe del pueblo de Judá, porque según la promesa bíblica, Dios había dicho que la descendencia de Abraham, poseería la tierra de Canaán para siempre (Gn 13:15). Ahora en el exilio, este hecho pondría en duda las palabras de Dios y sus promesas y generaría una crisis de fe en su pueblo. Es pertinente mencionar la crueldad de Babilonia cuando sometía a un pueblo, estrellaba a los niños en las peñas (Sal 137:8,9), abusaban de las vírgenes, abrían los vientres de las mujeres encintas, asediaban hasta causar hambre en la población (2R 25) y castraban a la descendencia real, para que no hubiera la posibilidad de que el reino se restaurara.

Surge entonces la pregunta ¿Por qué YHWH ha hecho todo esto? ¿Por qué Dios ha “fracasado” faltando a sus palabras y a las promesas que él hizo? La respuesta es simple, porque ellos habían fallado al pacto que Él celebró con ellos en Sinaí. Si uno mira las Escrituras, se da cuenta de que Dios sujetó todas estas promesas en mención al pacto Sinaítico, observemos el porqué. 1. Cuando Israel iba a entrar a la tierra prometida, Dios les advirtió por Moisés que ellos debían obedecer sus mandamientos y estatutos para que Él les hiciera entrar en la tierra, de lo contrario, su desobediencia los llevaría a ser exiliados (Dt 11:8-17; 28:49-64); 2. De igual manera, si ellos no hacían caso al pacto, el Señor no sólo los echaría lejos, sino entregaría a su rey en manos del enemigo (Dt 28:36), además como condición de cumplimiento de la promesa Davídica, los hijos de David, debían guardar el pacto (Dt 17: 18-20; 1R 2:1-4); los descendientes davídicos fueron hechos eunucos por la desobediencia de Ezequías, por hacer pacto* con Babilonia (Is 39.1-8). 3. Dios desechó el culto en Jerusalén por la desobediencia al pacto, así se lo había advertido a Salomón cuando edificó templo para Dios (Lv 26:30-31; 1R 9:1-9). Por eso Daniel dice: el Señor entregó en sus manos… (Dn 1:1-2). En términos históricos, la Biblia nos dice que todos estos hechos fueron consecuencia de que el rey Joacim se rebeló de su vasallaje a Babilonia (2R 23:36-24:4).

Todos los hechos narrados aquí, tuvieron un gran impacto en la vida del pueblo de Dios, pero podemos estar seguro que en Daniel y sus compañeros también y seguramente generaría una crisis de fe con respecto a su relación y comunión con Dios; porque todos los hechos aludidos aquí, le dan razones a Daniel y sus compañeros para renegar y olvidarse del Señor; hagamos ver esto de forma sintetizada, haciendo ver los pensamientos que cruzaron por la mente de Daniel, ante todo lo dicho hasta aquí, podemos deducir lo que Daniel y el resto de los Judíos pensaban: Marduk es superior a YHWH, porque Babilonia nos venció en la guerra, debemos rendirnos a servir a Marduk. YHWH nos ha mentido porque no cumplió su promesa a David de un reino eterno, ni a Abraham de que moraríamos en Canaán para siempre, las palabras de YHWH por tanto, no son fieles. YHWH nos ha abandonado, porque entregó a Jerusalén su ciudad amada y entregó en manos de los impíos su templo. YHWH porque me has abandonado y me has sometido a esta crisis vergonzosa de ser eunuco y esclavo en una nación pagana.  Todas estas cosas es muy posible que pasaron por la mente de Daniel, que para aquel entonces era posiblemente un chico de edad de 14 años ¿Cuál es entonces la decisión que toma Daniel, frente a toda esta crisis? Dn 1:8.

La respuesta de Daniel es inesperada, en medio de la crisis tan dura que le toca enfrentar a sus cortos 14 años de edad, no reniega de Dios, sino que decide consagrar al Señor su corazón; e.d. la esencia de los que él es… Daniel decide consagrarse a Dios en lo más esencial de su persona. La decisión de Daniel es monumental, si se toma en cuenta la crisis que se vivía en sus días y la edad que tiene, para tan magna decisión, el acto de Daniel es loable. La decisión de Daniel, no fue producto de una predicación transformadora, fue producto de situaciones muy adversas, mucho más complejas de lo que alcanzamos a imaginar, pero esta decisión no fue de momento, sino que fue una decisión a lo largo de la vida como lo refleja el resto del libro, Daniel no sólo se consagró a Dios bajo el gobierno de Nabucodonosor, sino en el resto de su vida (Dn 6:1-5). Daniel fue un hombre con pecado (Dn 9:29), sin embargo, vivió una vida en completa comunión con Dios y como resultado tuvo una vida íntegra e intachable, no sólo delante de Dios, sino también delante de los hombres como ya lo vimos en el capítulo 6. Daniel gozaba de una comunión tan profunda con Dios, que el Señor le reveló sus secretos más profundos y en especial, como se movería la historia y cuál sería la suerte de Israel en el futuro, cuando la última revelación registrada en su libro, recibe la promesa de la resurrección y de una herencia eterna (Dn 12: 13).

Aplicación.
Después de todo lo estudiado hasta aquí, surge entonces una pregunta ¿Cuál fue el gran secreto de Daniel para vivir en comunión con Dios? La Biblia nos deja ver algunas: 1. Decisiones radicales (1:8); 2. Consagrar la vida a Dios cuando todo va mal y no comprendemos a cabalidad nuestras circunstancias de vida. 3. Vida de oración y dependencia de Dios; 4. Estudio asiduo de la Escritura (Dn 9:1-3); 5. Una vida de confesión e intercesión (Dn 9).

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Pero tú permanece
1a Timoteo 3:10-17

Introducción.

Lectura del texto.
10. Pero tú has seguido mi enseñanza, conducta, propósito, fe, paciencia, amor, perseverancia, 11. persecuciones, sufrimientos, como los que me acaecieron en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué persecuciones sufrí! Y de todas ellas me libró el Señor. 12. Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos. 13. Pero los hombres malos y los impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14.  Tú sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido; 15. y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. 16. Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, 17. a fin de que el hombre de Dios sea perfecto[17], equipado para toda buena obra [LBA].

            Aspectos generales de la Epístola.
La segunda epístola de Pablo a Timoteo, fue escrita bajo una situación de encarcelamiento del Apóstol, en la cual, está siendo juzgado y corre el peligro de muerte, así lo reflejan sus palabras dentro de la carta (2 Ti 4: 5-8); además de la situación anterior, la iglesia estaba enfrentando situaciones relacionadas con falsas doctrinas, falsos maestros y la apostasía de muchos (1 Ti 1:3-5; 2Ti 2:16-18; 3: 1-9). Lo más seguro es que todas estas situaciones están en la mente de Pablo a la hora de escribir esta carta a Timoteo; pero es muy factible que haya una en particular que mueve al Apóstol a motivar a su discípulo a continuar fiel y con la obra de extender el evangelio y esta razón era el carácter de Timoteo, el cual, era tímido y así lo reflejan diversos pasajes de las epístolas paulinas donde se habla de él, por citar algunos ejemplos: Pablo insta a los corintios a que contribuyan a que Timoteo se sienta cómodo y que no lo desprecien (1ª Co 16:10ss; 4: 17ss); se puede inferir que la misión de Timoteo no tuvo éxito, además Timoteo tuvo dificultades para hacerse respetar (1ª Ti 4:12ss)[18]. Quizás Pablo pensando en el carácter de Timoteo y en el impacto que puede causar la muerte del Apóstol en la vida de su discípulo (ejemplo de Cristo y sus discípulos*), le escribe la carta para instarle a permanecer fiel al evangelio y cumplir con el ministerio que Timoteo ha recibido del Señor.

Interpretación del texto.

El capítulo donde se encuentra ubicado este texto, abre con la expresión en los últimos días… (vr 1)
El texto guarda relación con el capítulo 4 de la 1ª epístola a Timoteo, en donde aparece la expresión en los últimos tiempos y se habla en él de la Apostasía. Si bien es cierto, que en el griego la escritura de estas expresiones es diferente, no obstante, ambas se usan en la Biblia para hacer referencia a los días finales, a los últimos tiempos, los días previos al retorno del Señor Jesucristo. Ahora bien, cabe anotar que para la iglesia primitiva, la venida del Señor Jesucristo, así como su obra expiatoria, resurrección y exaltación, indicaban que ya había comenzado el tiempo del fin[19], por cuestiones de tiempo, no podemos explicar en detalle este hecho, pero es importante que este elemento al que nos hemos referido se tenga presente.


Persecución/sufrimientos
Pablo: perseguido y sufriendo por causa de la fe que predica, a tal punto que está para ser ejecutado (2Ti 4:5-8).
En la epístola anterior Pablo ha hablado de la Apostasía como una señal de los últimos tiempos (1ª Ti 4:1ss; cf. 2ª Ts 2:1-3; 4: 2-4); la Apostasía, tiene un sentido netamente escatológico y en la literatura apocalíptica intertestamentaria, hacía referencia a la catastrófica rebelión final contra la autoridad de Dios[20]. Ahora bien, teniendo en cuenta que la iglesia primitiva creía que ya estaban en los últimos días (cf. Hch 2:7; 1Co 10:11; Heb 1:2 6:5; 1Jn 2:18) y al considerar Pablo, la aparición de falsos maestros que están instando a los hombres y a la iglesia a apartarse del Dios vivo (1ª Ti 4:1ss; 2Ti 3:1-9), siendo consciente de su partida, busca no sólo advertir sino también preparar a Timoteo y a la iglesia para hacer frente a esos días y por tal motivo, le escribe para animarlos, dándoles orientación pastoral al respecto.

1.      Timoteo y la vida piadosa en la fe de Jesucristo.
Las Palabras de Pablo guardan estrecha relación con el capítulo 6 de la 1ª epístola
a Timoteo, hay palabras aquí que nos remiten a esta primera carta, hombre de Dios,
justicia, piedad, fe, amor, perseverancia. Pablo al poner su ejemplo de caminar en el
ministerio y la vida piadosa en Cristo Jesús, le está indicando a Timoteo, el camino
que debe seguir en la vida piadosa. Tanto el ejemplo piadoso de Pablo en su caminar de Fe (10, 11) y el llamado de los que desean vivir piadosamente en Cristo (12) están marcados por la persecución y los sufrimientos; ya el apóstol en líneas anteriores le ha instado a sufrir penalidades como parte del esfuerzo personal en la gracia en Cristo Jesús; la respuesta es simple: el carácter tímido de Timoteo puede convertirse en un enemigo de su vida piadosa y su ministerio.

2.      Advertencia.
Los malos hombres 13 (cf. 1-9).
Pablo ha advertido a Timoteo como serán los hombres en los postreros días y le enuncia un sin número de defectos; no obstante, los versos 5-8, hacen ver que Pablo no sólo se refiere a la gente de afuera, a la que no teme a Dios, sino a aquellos que se hacen pasar por creyentes y no lo son, porque tienen apariencia de piedad, pero niegan su eficacia y además resisten a la verdad como los hechiceros que se opusieron a Moisés. Si relacionamos la Epístola con su contexto y con la Epístola anterior, Pablo hace advertencia de una gran Apostasía, producto de los falsos maestros y sus falsas doctrinas, las cuales conducirán más a la impiedad (1Ti 4:1ss; 2Ti 2:16; 4:1-3)[21].

Dentro de la teología paulina (Romanos);  la Salvación entraña, la justificación y la santificación; en ella Dios busca formar en nosotros la imagen de su hijo (Ro 8: 28, 29).
 


3.      La responsabilidad de Timoteo ante la realidad de la hostilidad hacia Dios
      Palabras claves: Carácter* [Sabio, Salvación, Justicia, Perfecto].

Permanece:
En lo que has aprendido.
            Sabiendo de quiénes lo aprendiste: Abuela, madre, Pablo (2Ti 1:5; 3: 10).
            Porque tú conoces las Escrituras desde niño.


                                               Te pueden hacer sabio[22] para la salvación.

Son inspiradas por Dios.
Son útiles para: 

  • Enseñar
  • Reprender     
  • Corregir
  • Instruir
                                           
                                           


En justicia/Dikaiosune*.
Para que el hombre de Dios sea:
    Carácter/ Perfecto [artios*] en justicia.
    Actos/Preparado para toda buena obra.
 
La Sofía/sabiduría en el NT, es práctica, tiene que ver entre otras cosas con la capacidad de discernir los propósitos de Dios en la redención, para andar como es digno de él.

  
Nota: El consejo de Pablo fue recibido y puesto en práctica por Timoteo; Hebreos 13: 22, habla de que Timoteo estaba prisionero y aunque no se nos cuentan las razones en la Epístola a los Hebreos, es posible que haya sido por causa del evangelio, dado que los creyentes a quiénes se les dirige esta epístola estaban viviendo persecuciones; lo que deja ver que las palabras de Pablo hicieron eco en el corazón de su discípulo.

4.      Aplicación.
La Posmodernidad:
                       Dios/Atea.
                       La Escritura/rechazada: por ser una interpretación de la historia.
                       Sin valores y sin metas.
                       Consejo de la Escritura.
                                   Permanecer.



Epístola a los Hebreos

No se sabe cuándo fue escrita la Epístola, ni quien la escribió el libro; pero a partir de los datos que ella aporta, esta fue dirigido a creyentes, que fueron salvados por la predicación apostólica, la cual, fue pasada a otros. Los receptores son creyentes que alguna posición en algún período de tiempo, dado que el capítulo 5 dice que los receptores deberían ser maestros. Estos creyentes habían sido objeto de una persecución muy rigurosa, sin llegar al punto del martirio (Heb 10:32, 12:4). Es posible que la persecución ya haya cesado un poco al recibir la carta. En su persecución los receptores mostraron señales de la gracia Cristiana (Heb 10:33, 34). Quizás la liberación de la opresión los llevó a una actitud más relajada a tal punto que habían dejado de congregarse (10:25), están en el peligro de dejar de lado su meta (2:5). Es tan marcado el tema de abandonar su fe que el tema de la apostasía es recurrente en este libro y un capítulo que es muy enfático es el capítulo 10. Ahora parece que los receptores están peligro de regresar a unas formas del judaísmo, lo que es indicación de que son judíos conversos y por ello están recibiendo mucha presión, por ser conversos a Cristo y la sinagoga no se ha convertido a Jesús. Lo que les lleva a la situación para mantener la paz entre ellos y los judíos inconversos, mantener algunas prácticas y rituales judíos. No se puede decir mucho de la ubicación de los receptores; el capítulo 13:24 hace parecer que la Epístola hubiese sido escrita desde Italia hacia posiblemente Jerusalén, Alejandría, entre otros, pero no se sabe con seguridad.

Si fue escrito a judíos de Jerusalén, cabe recordar que hubo mucha persecución por parte del sacerdocio hacia los cristianos a partir del 63 d.C. para aquel entonces, la sinagoga y la iglesia cristiana estaban en tensión, con algunas dificultades como las que Pablo tuvo antes de convertirse en apóstol. Después del 63 la sinagoga les decía a los cristianos frecuentemente que debían renunciar a su fe o exponerse a ser excomulgados; un edicto de semejante envergadura, pondría mucha presión sobre los judíos. Mucho de la epístola se ocupa de hablar del templo y del tabernáculo; parte del argumento del libro es que parte de los rituales y las prácticas del AT son obsoletas porque Cristo ha venido. Si el templo ya se hubiera destruido y parte de esos rituales no se llevaran a cabo, esto sería objeción suficiente para que el autor de la Epístola le dijera a sus receptores que no las siguiera practicando. Muchos comentarios se refieren al capítulo 10:11 y al 13:10 en donde hay verbos en tiempo presente, que se traduce cada sacerdote se para constantemente… o en 13:10 nosotros tenemos un altar… pero en griego muchos de los tiempos presentes, son presentes históricos, los cuales se refieren a algo del pasado. Entonces por el mero hecho de que haya un tiempo presente no podemos inferir que el templo está en pie y los sacerdotes ejerciendo su ministerio. Sin embargo, es casi completamente cierto que el libro se escribió antes del 70 d.C. porque el escritor no menciona la caída del templo. Antes de considerar algunos aspectos generales con respecto a la realidad de mi comunión con Dios y entender  porque Jesús es el fundamento de mi comunión con Dios, en este caso específico desde la epístola a los hebreos, es pertinente que consideremos aspectos fundamentales con respecto a algunas instituciones del pueblo de Dios, que existían para ayudar a Israel a caminar con Dios, a desarrollar una relación de comunión con el Señor.

Instituciones importantes en la fe de Israel

El Pacto. La palabra pacto en heb. Es Berit; este término se refiere generalmente al acto o rito de establecer un pacto y también un contrato formal entre dos socios. La LXX usa el gr. diatheke para traducir Berit y se traduce como testamento[23]. No existe un acuerdo sobre el origen del término berit, algunos creen que proviene del acádico biritu, cuyo significado es cadena, lazo, acuerdo vinculante. Otros por su parte, creen que proviene de la raíz brh cuyo sentido sería ver, contemplar de donde se seguiría la idea de la determinación a la acción u obligación[24]. Al lado del término berit, aparecen otras palabras que están relacionadas con los pactos, esta son: aheb (amar), hesed (amor contractual), tobá (amistad o bondad), Shalom (paz), az (prosperidad contractual) y yadá (servir fielmente de acuerdo al pacto). A excepción de hesed, todos los otros términos guardan relación con los antiguos tratados del Cercano Oriente[25]. Básicamente el sentido del berit es de relación.

El pacto de Dios con Adam. En Génesis no aparece el término pacto en el mandato de Dios a Adam; pero los aspectos mencionados en el libro, especialmente, en el capítulo 9, en donde Dios hace un pacto con Noé dándole las mismas directrices que a Adam (Cf. Gn 1:26ss; 9:1-17); lo cual, nos permite inferir que lo celebrado por Dios con Adán en el huerto fue un pacto (veáse Chaffer[26], Berckhof[27], Zaldívar[28], Leo Garret[29]).  Esto puede inferirse por los siguientes aspectos: El que Dios haya dado al hombre un mandato que entrañaba la muerte por su desobediencia, así como la maldición sobre la tierra como consecuencia por la desobediencia (Gn 3:17); este hecho es importante porque muestra que por lo menos la prosperidad de la tierra estaba sujeta a la conducta de Adam. Ambos aspectos están presentes en los pactos de vasallaje de Medio Oriente antiguo (Cf. 2:15; 3:17ss)[30].2. La concesión de una esposa para sellar el pacto ya que en la costumbre de Medio Oriente, cuando se celebraban pactos entre reyes, ya fueran de índole político, económico, de vasallaje o de paz. Este pacto se sellaba celebrando un matrimonio entre el rey superior y la hija del rey de menor condición; esta era una forma de mostrar buena voluntad para con el rey superior (el Gran Rey) y expresar buenos deseos porque se le estaba procurando una descendencia firme; por lo tanto, un heredero que pudiera mantenerse en el trono y continuar con su reino[31]. En el caso del Génesis, es Dios (el Gran Rey) quien da esposa al hombre, quien es presentado en Génesis como Rey y que funge como Rey y Soberano de la Creación en lugar de, en presencia de y en nombre de Dios; por ende, es posible a la luz de lo que se ha dicho, que en los hijos de Adán y Eva Dios continuaría su reino, dado que los descendientes de ellos serían hijos de Dios, hijos del Gran Rey; y por consiguiente, continuarían con la labor encomendada a Adán de administrar, gobernar la creación en presencia, en lugar y en nombre de Dios, en otras palabras con el Reino del hombre en la tierra, que también es el Reino de Dios en la tierra, por ser el hombre su representante.  Por ello, estos aspectos nos permitirían leer el matrimonio de Adán y Eva como el sellamiento de un pacto entre Dios y los hombres. De Adam, en especial de la mujer, habrá una simiente que derrotaría al gestor del mal (la serpiente) y su simiente y restauraría el orden creado (Gn 3:15).
          El pacto de Dios con Abraham, Isaac y Jacob. En Génesis 12:1-7, Dios da la promesa a Abraham de bendecirle a él y a su descendencia, establecer una nación y bendecir a las naciones de la tierra por medio de él. En Génesis 15, el Señor promete a Abraham un hijo que le heredará y así mismo una descendencia numerosa. La Biblia muestra que Abraham creyó a Dios, Dios promete a Abraham la tierra de Canaán como herencia a lo que el patriarca pide prueba a Dios de ello. Dios responde a Abraham pidiéndole hacer un rito. Este rito, es un rito de índole pactual; hay descripción de este tipo de ritos pactuales en textos de Mari, Tablillas de Alalak. Era costumbre en este tipo de pactos la matanza de un animal (oveja, toro, burro) y se cortaba en dos o tres partes. Una parte se quemaba en honor al dios y otra se consumía en comida de celebración[32]. Cuando entre dos partes se hacía este tipo de rito, ellas pasaban entre los animales partidos y decían, así me hagan a mí “los dioses” y aun me añadan si yo no cumplo con este pacto. Al hacer este acto de pasar por entre los animales, Dios está dando certeza a Abraham de lo que le ha prometido[33]. En Génesis 17, Dios ahora promete que hará un pacto con Abraham y su descendencia; y establecerá el pacto concertado con Abraham para bendición de los pueblos con el hijo que le ha de dar Sara (Gn 17:21); en este diálogo, Dios habla de un reino a Abraham, porque de él saldrán reyes, al igual que de Sara (Gn 17:5; 15,16). Dios vuelve a renovar este pacto con Isaac (Gn 26:1-5) y después con Jacob (Gn 28:13ss), este último antes de morir ve por la fe el destino de las tribus de Israel y contempla el reino eterno de Dios en uno de los descendientes de Judá al que Jacob denominó Shiloh (el elegido; Gn 49:9ss). De Abraham y sus hijos, se espera una simiente para bendición de los pueblos (Gn 22:18; 26:4; 28:13ss)
          El pacto de Dios en el Sinaí. El pacto de Dios con Israel en el Sinaí tiene como fundamento la liberación de Israel por parte de YHWH de la esclavitud en Egipto (Ex 15:18). El pacto en el Sinaí guarda profunda relación con los pactos de vasallaje, que se celebraban entre dos pueblos, normalmente entre “un gran rey” (conquistador) y un rey de menor categoría. Sin embargo, en sus estipulaciones tiene diferencias especiales y esto se debe quizás al trasfondo religioso que lo envuelve. El pacto de Dios con Israel proclama a YHWH como el gran Señor, el Gran Rey (Ex 15: 18) tal señorío regio legitima la imposición del berit[34]. Está imposición está generosamente contrapesada por el hecho de que Dios se ha obligado antes, según se manifiesta la primera forma de berit. Así pues, cuando el pueblo acepta la alianza sinaítica –que implicaba una serie no desdeñable de obligaciones-, tiene muy presente a Yahvé no como el amo despótico sino como el Señor de la promesa a los patriarcas y el Dios libertador de la opresión egipcia. En el uso profano el rey intima unilateralmente la obligación del pacto sólo en base a una relación de poder, sin contraprestaciones y sin que antes se hayan “ganado”  con algún pacto gratuito la voluntad de los obligados[35].
En Éxodo 24 hay una descripción exacta el ritual observado para el establecimiento del pacto. Se hizo un sacrificio al Señor y la sangre de los animales sacrificados se dividió en dos partes, una de las cuales se derramó ante el altar. También se menciona el Libro del Pacto, aunque nada dice respecto al contenido de dicho libro, se cree que era el libro que contenía el decálogo, pero otros dicen que se refiere al pacto anterior. Tenemos aquí un nuevo pacto, en el cual se da lectura a la ley, tras lo cual viene la respuesta del pueblo, el sacrificio, el sellamiento acompañado del juramento y finalmente la comida celebratoria del pacto[36]. Hay que subrayar que en la religión de Israel, la correspondencia entre la acción y sus resultados se da en un marco de gracia. El Dios que ha liberado a su pueblo de la esclavitud no sólo le concede una tierra para que pueda vivir en ella, sino que además le otorga una Ley que contiene las instrucciones (Torá) que el pueblo necesita para vivir en justicia.
La Ley permite la santidad de Israel como sociedad alternativa en medio de todos los demás pueblos (Dt 7:6). En este sentido, la Ley de Israel, es ante todo, un regalo inmerecido que permite una praxis justa con respecto a Dios y con respecto a los demás israelitas. El ajustamiento a la voluntad divina, posibilitado por la ley, es para la religión de Israel una gracia de YHWH[37]. Finalmente, todo el evento del Éxodo, así como el establecimiento de este pacto, tiene que verse como el cumplimiento de las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob (Gn15; Gn 17; Ex 3:1-9; Ex 29:45, cp. Gn 17:7,8). Así que todos estos aspectos hacen parte del cumplimiento de las promesas de Dios para con los padres de hacer a sus descendientes su pueblo y ser su Dios, con el fin de que sean medio de bendición para los pueblos de la tierra (Gn 12:1-3; Ex 19:1-5).
            Pacto de Dios con David. 2 Samuel 7:11ss, nos narra el hecho de que Dios hizo un pacto con David, después que este rey deseara edificarle un templo a Dios. Este pacto entrañaba: la provisión de Dios de un descendiente a David que se sentara en el trono y así afirmar el reino davídico. Que este descendiente edificara templo al Señor. Un pacto de amor entre Dios y los hijos de David que implicaba amor inconmovible y castigo si ellos se desviaban. Se considera este pacto como una ampliación del sinaítico, puesto que, el rey de Israel era ahora el mediador entre el Señor y su pueblo. Este pacto también está conectado con el pacto a Abraham[38], Isaac y Jacob; puesto que, por medio del descendiente davídico, los pueblos serían bendecidos (Gn 12:1-3; 22:18; Sal 72:17) y a su vez, está conectado con la profecía de Jacob con respecto a Judá, que de allí no se apartaría el trono hasta que viniera Shiloh, a quién se someterían los pueblos (Gn 49:9ss). Ahora bien, en el hijo de David, descansan todas las instituciones de Israel, esto puede sostenerse por las siguientes aspectos a mencionar: 1. Él sería la simiente de Abraham por la cual, Dios bendeciría a los pueblos de la tierra, lo que implica que es receptor del pacto Abrahámico (Sal 72:17); 2. Él sería el heredero del pacto a David y el heredero de un reino eterno, por ser la simiente de David (2Sm 7:11ss). 3. El hijo de David, también poseería un Sacerdocio eterno porque él sería sacerdote conforme al orden de Melquisedeq (Sal 110:4); 4. Por ser rey de Israel es receptor y guardador del pacto sinaítico (Dt 17:18-20); 5. Es también el heredero del reino de Adam, porque el hijo de David, es también la simiente de la mujer (Is 7:14; Gn 3.15); 6. Finalmente, el rey davídico es también profeta como Moisés (Is 42; 49; 61).

El Profeta. Hay tres palabras hebreas en la Escritura que designan al profeta: nabí, ro´eh, hozeh. La traducción de la primera es invariablemente profeta; la segunda es en su forma, participio activo del verbo ver, se traduce vidente; el tercer término, también es participio de otro verbo ver, esta no tiene equivalente en el castellano y se traduce profeta o vidente.  La derivación del término nabí es incierta y generalmente se opta por una raíz acádica la cual tiene el sentido de llamar. La voz activa como pasiva del término, describen el carácter y la función del profeta según se halla en el AT, es decir, aquel que es llamado por Dios y llama a los hombres en el Nombre de Dios.  El profeta recibió otros títulos tales como: 1. Hombre de Dios, con este título se describe al profeta en su manifestación frente a los hombres y tenía la finalidad de distinguirlo de los demás hombres. 2. Siervo de Dios, el uso más común en el AT es Mis siervos; lo cual, daba lugar al uso de sus siervos. Con este título se expresaba la relación entre el profeta y Dios. Tanto el primer título como el segundo fueron aplicados en primera instancia a Moisés. Algunas cualidades o características del profeta son:
1. Un llamamiento específico y personal de Dios. 2. Discernimiento profético frente a la historia para discernir la acción de Dios en la historia. 3. Una preocupación ética y social. 4. algunos desarrollaron funciones activas en la política como estadistas o cronistas. 5. Proclamaban y predecían la palabra de Dios.

El profeta era llamado por Dios para: Predicar la palabra de Dios y la voluntad divina, invocar a Dios en oración e interceder por su pueblo,  reformar a Israel de acuerdo a la ley, no instituir una nueva enseñanza. Instar al pueblo a conformar su vida a las exigencias de la ley. Es mediador, lugarteniente del Señor, receptor y articulador de su palabra, vigía y guardián. El agarra a Israel dormido tranquilo en el vicio, lo sacude, para que asuma sus obligaciones de la alianza con Dios. Sabemos que la intervención del profeta no es caprichosa, no es efecto de fanatismo irracional e incontrolable. Guardián de Israel al igual que el rey. Anunciaba la palabra del Señor al igual que el sacerdote. El profeta es ministro de bendición y/o maldición, pronunciando su palabra de promesa y su palabra de amenaza. En la promesa y amenaza profética se hace actual la “palabra de la alianza, bendición y maldición, Dt. 30: 1, aplicada a casos concretos, con notable fidelidad a fórmulas tradicionales de castigo. La amenaza puede llegar al extremo de la destrucción –como sucede en el reino septentrional- y la promesa entra en una dialéctica creciente que llega a superar todas las bendiciones prometidas, todo el horizonte abarcable y que en un momento es traspasada al nivel y al horizonte escatológico. Finalmente, Dios promete un profeta como Moisés (Dt 18:15), si bien esta profecía apunta en primera instancia a los profetas que venían después de Moisés, no obstante, apunta a un profeta que sería como él. Moisés fue el mediador del pacto sinaítico, el único profeta que habló con Dios cara a cara (Nm 12:6-8), así como fiel a Dios en toda su casa (Nm 12:7) y finalmente, un profeta único en señales y prodigios (Dt 34:10,11). El profeta que ha de venir debe tener estas características, los israelitas esperaban un profeta de éste modo que habría de darle el verdadero sentido a la Torah, habría de instruirles en el verdadero culto y en la verdadera adoración a Dios.

El Sumo Sacerdocio. Era mediador ante Dios de parte del pueblo para:   presentar ofrendas y sacrificios (Heb 8:3), algunos relacionados con el pecado (Heb 5:23, 8:27). Interpretar los oráculos divinos, por ello, portaba el pectoral del juicio, donde se encontraba el Urim y el Tumim[39](cf. 28:28-30); en virtud de ello, ejercía función de carácter judicial, por tanto, se le consultaba en tiempos de emergencia pública o nacional[40], se presentaba ante YHWH, rociando la sangre de los sacrificios de expiación y propiciación sobre el propiciatorio[41], con el fin del obtener el perdón de los pecados (cf. Lv 16). Anunciaba la palabra divina, al igual que el profeta[42] (cf. Mal 2:7). Podemos deducir entonces que la función básica del sumo sacerdote es la de mediador, su función es propiciar la posibilidad al pueblo de permanecer en comunión con Dios, porque los sacrificios, entre otras cosas, buscan obtener el perdón de Dios, el Urim y el Tumim, consultar la voluntad divina en casos que se requieran y la enseñanza de la palabra, busca el conocimiento de la voluntad divina, el que Israel conforme su vida a la voluntad del Señor; por ende, el media para que el pueblo viva en comunión con el Señor[43].

Los Sacrificios. El sistema de sacrificios de Israel está relacionado con la pecaminosidad humana; dado la limitación del tiempo y el propósito de este curso, nos remitiremos a dos conceptos y a dos sacrificios que tratan con esta realidad pecaminosa del hombre, estos conceptos y sacrificios son Expiación y Propiciación.

Expiación. Este sacrificio se hace para que el pecado sea perdonado[44]. La voz hebrea para expiación es kapar, la cual, tiene el sentido de cubrir[45]. La necesidad de la expiación surge por tres hechos fundamentales: la universalidad del pecado, la tremenda seriedad del pecado y la incapacidad del hombre para solucionar el problema del pecado[46]. Es importante que el lector se remita al libro de Levíticos capítulo 4, en donde Moisés por orden divina está dando las instrucciones para este tipo de sacrificios, las directrices divinas indican que este sacrificio se debía hacer cuando alguien pecara por yerro, ya fuera el sacerdote o alguna persona del pueblo, pudiera alcanzar el perdón de sus pecados; si alguien pecaba con soberbia, con obstinación, con conciencia de lo que iba a hacer, esto no podía ser expiado, porque esto era considerado un ultraje al Señor (cf. Nm 15:22ss).

Propiciación. El objeto de la misma es Dios; este sacrificio se hace para que él nos sea favorable; si yo lo he ofendido, este sacrificio se hace para aplacarlo, para que su enojo se calme y Dios pueda hacerme propicio[47]; el término hebreo para ella es kipper  y tiene el sentido estricto de remoción de la ira por medio de un sacrificio[48].  Dos textos en la Biblia nos ayudan para entender mejor el sentido de propiciación; uno de ellos, es el que narra los momentos previos a la reconciliación de Jacob con su hermano; allí Jacob envía presentes para apaciguar la ira de su hermano [allí se usa el verbo kipper: lit. tapar la cara] (Gn 32:13-20). Jacob con los presentes buscaba “tapar la cara” de Esaú para que no se acordara de lo sucedido y alcanzar su perdón.

El otro texto que nos ayuda es el texto de Levítico 16, donde se habla del día de la Expiación y específicamente de este sacrificio, cuya sangre se rociaba sobre el propiciatorio (heb. Kaporet); el lector puede ver que este sacrificio era hecho una vez al año para que los pecados del pueblo fueran perdonados 16:16. La propiciación entonces un recordatorio de que Dios se opone a todo lo que sea malo, lo que produce su ira[49]; por lo cual, se hace necesario un sacrificio para aplacarla.  Es preciso decir, que ambos sacrificios están relacionados con dos aspectos propios del AT, la sangre y la sustitución. En cuanto a la sustitución es necesario hacer algunas anotaciones para comprender el significado: Ya se ha visto a lo largo de este estudio que la consecuencia de apartarse de Dios y no obedecer su voz es la muerte (cf. Gn 2:16, 17, 3:17; 6:5, 6, 11-13; cp. Ro 3:23, 6:23); por ende, la persona que no obedece a Dios debe morir. El concepto de sustitución se hace presente en los sacrificios que hemos mencionado aquí (Expiación y Propiciación); dado que el oferente de estos sacrificios por haber ofendido debe morir por su pecado, Dios señala por su gracia el medio en que esta culpa, puede ser removida y es por la muerte de un animal y no en cualquier condición, ya que debe ser sin mancha y sin defecto; observe que el animal muere en lugar de aquel que ofrece el sacrificio[50], he aquí el concepto de la sustitución que está presente; es esta idea la que está detrás del sacrificio de la expiación de Levítico 16, al animal ofrecido muere en lugar del pueblo y por ello sus pecados pueden ser perdonados. 

Con respecto a la sangre, en la cual está la vida, de todo ser Dios la ha dado para hacer expiación sobre el altar por el alma del que peca y la sangre hará expiación de la persona (Lv 17:10,11); Dios estableció que la sangre (vida) de los animales al ser ofrecida sobre el altar pudiera cubrir el pecado del ofensor; aquí está de nuevo la idea de la sustitución, la vida (sangre) derramada del animal, ocupaba el lugar del oferente/ofensor y así se adquiría el perdón, ya que el pago por la ofensa había sido dado, en este caso, la muerte, que es lo que merece quien desobedece a Dios. Nótese la teología que hay detrás de estos sacrificios el Dios de la Biblia es severo con el pecado, aún insiste que el que peca debe morir; no obstante, el abre los caminos para que el pecador pueda pagar su deuda por haber ofendido a Dios; la gracia de Dios proveyó estos sacrificios para que el pecador pudiera ser perdonado por Él, por las ofensas causadas a su nombre; sólo con estos sacrificios la deuda por el pecado podía saldarse; sólo por la forma determinada por Dios, de otro modo, no.

El Tabernáculo. Era el lugar de habitación de Dios en medio de su pueblo (Ex 25:8) y básicamente era el lugar señalado de encuentro entre Dios y su pueblo[51]; allí todo el que necesitaba buscar a Dios, iba allí (Ex 33:7), pero en los días de Israel, sólo tenían acceso: Moisés (Ex 33:8-10), Josué (Ex 33:11), el sumo sacerdote (Lv 16), los sacerdotes (Ex 29) y  La tribu de Leví (Nm 1:47-50); cualquiera que no estuviera autorizado debía morir (Nm 1:51-53).

El Rey. Dentro del pensamiento político-religioso de Medio oriente antiguo, el rey es considerado como hijo de la divinidad[52]; por ello, debe reflejar el carácter de Dios, en sus atributos de justicia, integridad y amor por su pueblo[53]. Los reyes ejercían la función de representante de los dioses, o en ocasiones pretendían ellos mismos ser dioses[54], en el caso de Egipto, el Faraón era visto como la encarnación del dios[55]. Entre otras funciones, al rey le correspondía: interpretar la voluntad divina, ser el mediador entre su pueblo y su dios[56],  ser mediador de la palabra divina[57] y como sumo sacerdote, le correspondía ser protector del culto[58], por tal razón, al ser imitador de Dios, el ser preservador del culto y la fe en Israel, así como cumplidor de la Ley y también el que cuida de que se cumpla el pacto de Dios, su función es la del israelita ejemplar, escogido entre sus pares como patrón de vida, al que todos deben imitar[59]. Ahora bien, cuando Señor elige a David después que desechar a Saúl, David se convierte en el mediador entre el Señor y su pueblo[60], por lo tanto, el Señor concertó un pacto con David (este no debe tomarse como un nuevo pacto, sino como una extensión del pacto sinaítico, conectado a su vez con el pacto patriarcal)[61]. Los relatos bíblicos con respecto a David, permiten pensar que David adoptó en cierto modo, el papel del rey-sacerdote, por lo que ejercía funciones de liderazgo  en el culto (2Sm 6:13ss)[62], además cabe mencionar que David también fue profeta (2Sm 23:1,2; Hec 2:29,30); por así decirlo, en David, el Señor integra los 3 cargos que tienen función mediadora delante de él: el profeta, el rey y el sacerdote. Fue a David a quien Dios prometió un reino eterno (2Sm 7:11ss) y éste reino sería eterno. En el desarrollo de esta promesa, el hijo de David sería considerado por Dios hijo (2Sm 7:11ss), sería además sumo sacerdote según el orden de Melquisedeq (Sal 110:4) y además sería receptor por así decirlo del pacto abrahámico (Sal 72:17).



Jesús
El hijo de Dios autor y consumador de los propósitos divinos
Superior a todas las instituciones

La epístola a los hebreos abre con unas verdades que determinarán las afirmaciones doctrinales que seguirán a lo largo del libro. Estas dos declaraciones son que Jesús el autor y consumador de la fe (Heb 12:1) es el Hijo de Dios y que él tiene el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia. En el pensamiento oriental, el término hijo  está entre otras cosas relacionado con identidad y razón de ser, dentro de esta cultura y aquel mundo, el hijo terminaba haciendo lo que el padre hacía. En la Escritura, cuando se aplica el término hijo a Jesús, es para decir que Jesús es igual a Dios (Jn 5:17-18), la declaración de Jesús de hacer lo que el Padre hace, tiene la implicación de que Él posee los mismos atributos de Dios. Así que la primera verdad que el autor de Hebreos nos comunica con respecto a Jesús, es que él es igual a Dios. Esta verdad será afirmada al decir que Jesús, es el resplandor de su gloria y la imagen misma de su naturaleza; el autor de Hebreos está diciendo, que si uno quiere ver a Dios y saber quién es Él, sencillamente vasta con conocer a Jesús[63]. Esta verdad de que Jesús es el Hijo de Dios, aquel que posee la misma naturaleza de Dios, en palabras simples, es Dios es lo que determinará la razón de ser la declaración de que Jesús es no sólo el autor y consumador de los propósitos divinos, sino que es superior a todas las instituciones de la fe de Israel. Entremos a considerar a fondo esta verdad.

Jesús superior a la Creación. En las primeras líneas de su epístola, el autor de hebreos nos dice que Jesús es superior a la creación. La razón es simple, porque por medio de él, Dios el Padre hizo el universo y además Jesús es el sustentador de la Creación (Heb 1:2,3). Jesús no sólo es el Creador del universo, sino que el universo depende de él. Echando una mirada a la Creación, según nos relata el AT, esta fue hecha para dar testimonio de la Gloria Divina (Sal 19:1). Pablo en su epístola a los romanos, nos dice que el hombre puede llegar a conocer a Dios, su poder y su Divinidad por medio del universo (Ro 1:19-20). Así que como se puede ver, el propósito de la creación es dar a conocer a Dios; sin embargo, este conocimiento no puede salvar al hombre de la justicia divina, porque su condición de pecador no se lo permite (Ro 1:18-3:23). No obstante, Jesús el Hijo es superior a la creación, porque no sólo la creó y la sustenta, sino porque el refleja perfectamente la Gloria y la naturaleza Divina porque él es Dios mismo, lo que no puede hacer en pleno la creación, además de ello; Jesús puede hacer lo que la creación no, la creación puede proveer al hombre que se acerca y la contempla un conocimiento de Dios, pero no puede salvarlo de sus pecados; Jesús en cambio, puede no sólo proveer de un conocimiento perfecto en cuanto a Dios se refiere, porque él es Dios mismo, sino también purificar los pecados y colocar al hombre en una correcta relación con Dios de modo que el hombre pueda salvarse (Heb 1:3; 10:19-28). Es importante además ver, el hecho de que Jesús es heredero de un reino eterno, celestial (Heb 1:3), como el heredero de un mundo nuevo, un mundo venidero en el cual no existirá el pecado, ni la muerte, ni el Diablo (Heb 2:5-18).

Jesús superior a los ángeles. El autor de hebreos fija ahora sus ojos en los ángeles (Heb 1:4ss) a quiénes define como espíritus ministradores, enviados para servicio de los que serán herederos de la salvación (Heb 1:14). En la fe de Israel, los ángeles siempre jugaron un papel importante en la vida del pueblo escogido. Según nos cuenta el AT, ellos estuvieron en relación con Israel para protegerles del mal (Gn 32; 48:16; 1R 19); para anunciarles mensajes de parte de Dios (Gn 16:7ss; 22:11ss; 2R 1; Dn 8, 9; Zac), para probarles (Gn 22); para librarles de la opresión y darles la tierra (Ex 3:1, 14; 23:20ss); pelear por ellos las batallas (Jos 5:13ss; Jue 2:1ss, 6:11ss; 13: 1ss; 2R 19; Dn 12), hacer juicios (Gn 18: 16ss; 19:1ss; 1Cro 21:12) y también entregar el pacto sinaítico (Ex 3:1,14; Hech 7:38-53). Como se puede observar los ángeles cumplieron un rol importante en la historia del pueblo escogido y por ello su valor de importancia dentro de Israel. En las profecías bíblicas, Dios había anunciado la venida del Ángel de Pacto en el día del Señor (Mal 3:1) ¿Quién es este ángel de pacto del habla Malaquías?

En el AT, el Ángel del Pacto, es el ángel enviado para guiar a Israel a poseer la tierra prometida, según nos dice las Escritura, este Ángel tiene el nombre del Señor en él, es decir, este Ángel es Dios mismo (Ex 23:20ss). El Ángel del Señor es el Ángel que hablo con Moisés en la zarza y que tiene el nombre divino (Ex 3:1-14). Cuando uno lee el NT, este afirma que la profecía de Malaquías 3:1, se cumple en Jesús identificando de esta manera a Jesús con el Ángel del Señor (Mr 1:2). Cuando Jesús purifica el templo, los judíos piden señal porque saben que lo que haría el Ángel del pacto era purificar el templo y esto es lo que Jesús hace (Mal 3:1; Mt 21:12; Mr 11:15ss; Lc 19:45), así que la Biblia afirma que Jesús es el Ángel del Pacto, es decir, el Ángel del Señor, aquel con quien habló Abraham, Isaac; aquel con quien luchó Jacob en Peniel, aquel que llamó a Moisés y con quien habló Moisés cara a cara, de quien recibió la Ley y quien guió a Israel en toda sus existencia como nación. Ahora bien, en la epístola a los hebreos el autor pone a Jesús por encima de los ángeles al decirnos que él tiene un nombre más excelente que ellos (Heb 1:4), es decir, porque el Jesús el Hijo de Dios, tiene el mismo nombre de Dios. El nombre es importante en Medio Oriente porque dice lo que la persona es[64], si el Hijo tiene el nombre de Dios es porque es Dios. El escritor enfatiza esa realidad, Jesucristo es superior a los ángeles porque es Dios mismo.

Jesucristo superior a Adam. Si bien el autor de hebreos no menciona a Adam por nombre, no obstante en el flujo de su argumento está implícito. En Hebreos 2:5ss, el escritor cita un Salmo que por una parte está conectada a David y por otra, indudablemente nos remite a Génesis. El usa el término hijo del hombre para referirse a Jesús el hijo de Dios, con ello, en primera instancia el autor de hebreos se refiere a que el Hijo de Dios además de ser Dios, es también un ser humano (Heb 2:9-14). No obstante, el término hijo de hombre, tiene más implicaciones de las que se ven a simple vista.

En primer lugar, el término hijo del hombre puede aplicarse a la simiente de la mujer. De acuerdo al libro de Génesis, Dios levantaría una simiente a la mujer por la cual, la serpiente y la simiente de ésta serían derrotados (Gn 3:15). La simiente de la mujer puede llamarse el hijo del hombre (lit. hijo de Adam) porque Adam (hombre) es el nombre que Dios da no sólo al varón, sino a la pareja (Gn 1:26-28; Gn 5:1-3), así que decir hijo del hombre, es también referirse a la simiente de la mujer y la literatura apócrifa intertestamentaria da el nombre de simiente de la mujer, al hijo del hombre reservado en los cielos para actuar como juez en nombre de Dios en el día final[65].

En segundo lugar, hijo del hombre es el título que se le confiere al rey en Medio Oriente, por ser considerado como imagen verdadera de la divinidad[66]. Así que hijo del hombre está referido en Israel al rey, en este caso a David o a sus descendientes y en especial al descendiente davídico (Sal 80:17). 

En tercer lugar, en el AT las teofanías de la Gloria Divina, se asocian a la semejanza de un hijo de hombre (Ez 1:26ss; Dn 10) o en su respectivo caso, cuando se manifiesta el Ángel del Señor que no es otra cosa que Dios mismo, este se muestra a los hombres como un varón (Gn 18:1,2; Jos 5:13-15; Jue 13:1-11).

En cuarto lugar, este término hijo de hombre se aplica de igual modo al profeta como tal, fueron llamados de ese modo particular Daniel (Dn 8:17) y a Ezequiel (Ez 2:1) respectivamente; este término se le aplicó a ellos para referirse a su condición humana[67]. Finalmente, el término en mención se aplica al mensajero celestial que viene en una nube en la visión de las cuatro bestias y el cuerno pequeño de Daniel 7. El cual, representa en esta visión a Israel y el reino de Dios (Dn 7:13-14, 27). A esta figura, la interpretó el judaísmo posterior como un ser celestial reservado en los cielos por Dios para fungir como juez en nombre de Dios en el juicio final y éste es poseedor de la Gloria Divina[68].

En el contexto de la epístola de hebreos el título es utilizado en el marco del Salmo 8 y conectado por un lado con la dignificación del hombre en Génesis y por otro con la pecaminosidad humana y el dominio de Satán sobre el género humano caído por medio del imperio de la muerte. El Salmo 8 enseña que la imagen de Dios y la investidura del hombre como rey, como soberano de la creación están íntimamente relacionadas[69], habla así mismo de la dignidad humana[70], exaltada por el Señor cuya Gloria es grande y ha dado gloria a la humanidad, exaltándola y entregándole poder sobre todo lo creado[71]. En Salmo 144, David ya establecido sobre el trono contempla la fragilidad y la inconsistencia del hombre y contempla la misericordia de Dios, de la cual, él ha sido receptor[72]. En este Salmo, David se aplica el título de hombre y de hijo de hombre (144:3), puede ser por lo de la idea del rey en Medio Oriente antiguo a la que hemos hecho referencia o bien puede ser en su condición de ser humano frágil; sin embargo, si se toma en cuenta esta expresión, la cual conecta con el Salmo 8, puede ser que el Salmista nos provea la clave para leer el Salmo 8, es decir, que el hijo del hombre al que se refiera éste es el mismo rey, por lo que hemos venido diciendo. Así que en este Salmo el hijo del Hombre es David mismo.

Con respecto a David, a él se le prometió un hijo en el cual, el reino de Dios sería confirmado para siempre, en la expectativa creciente del hijo de David en las profecías bíblicas, entre otras cosas, gracias a su gobierno Israel es restaurado en un solo reino y la Creación es restaurada a su orden natural (Is 11). Cabe decir que esta cita de Isaías está en el contexto de las promesas de Dios con respecto a Emmanuel (el hijo de David que será Dios con nosotros); Emmanuel nacerá de una vírgen, hecho que recuerda a la promesa de la simiente de la mujer, en el cual, el poder del mal será destruido y por consiguiente, el orden creado restaurado, hecho que se puede ver en las promesas mesiánicas que pronunció Isaías.

El autor de hebreos, usa este Salmo para aplicarlo a Jesús y se refiere al mundo sujeto bajo sus pies como el mundo venidero, este mundo al que las Escrituras llaman cielos nuevos y tierra nueva. Asimismo, lo aplica a Jesús con respecto a su encarnación y su humillación, él fue hecho literalmente menor que los ángeles con el propósito de restaurar los daños producidos por la caída gracias al engaño de Satán a Adam y Eva, como puede verse ahora el título de hijo del hombre se relaciona con Génesis 3:15, la simiente de la mujer que derrotaría a Satán y su simiente (Gn 3:15; Ap 12:9). Vemos que la encarnación de Jesús, tenía el fin de que purificar los pecados (Heb 1:3; 2:17), destruir a Satán y el imperio de la muerte (Heb 2:14-15); todas estas cosas fueron consecuencias de la caída de Adam y Eva. Finalmente, todo esto tenía el fin de convertir a Jesús en sumo sacerdote de su pueblo para expiar sus pecados (Heb 2:17). Vemos en este aspecto que el título tiene 3 direcciones en hebreos: 1. La simiente de la mujer; 2. El rey; 3. El descendiente davídico. Como puede deducirse, Jesús es superior a Adam no sólo porque es el Hijo de Dios, sino también porque gracias a su venida y mediación, las consecuencias de la caída de los padres de la humanidad, son restauradas y el orden creado tiene un destino eterno bueno y perfecto y gracias a su mediación, los seres humanos pueden estar asistidos por la misericordia y la gracia divina para ser socorrido en sus pecados, además de tener acceso a un mundo nuevo, a un mundo venidero de cielos nuevos y tierra nueva, donde moran la justicia, es decir, un mundo incorrupto e incorruptible.

Jesús es superior a las instituciones de Israel.
           
            Profetas. El autor de hebreos pone a Jesús por encima de los profetas y en especial por encima de Moisés, el profeta normativo de Israel[73]. Recordemos que los israelitas esperaban un profeta como Moisés y Jesús se presenta como tal en el NT (Dt 18:18; cf Mt 5). En Hebreos, nos dice el escritor de la epístola, que Dios ha hablado por los profetas y ahora lo hace por su hijo; nos dice que Jesús habla no siguiendo la tradición profética del AT, sino que Jesús mismo es la revelación (Heb 1:1). Luego el escritor, habla de Moisés y compara la fidelidad de aquel con la del hijo de Dios, diciendo que la fidelidad de Dios era tipo de la de Cristo; sin embargo, si el lector sigue la lectura, se dará cuenta que luego se cuenta la desobediencia de Israel en el desierto (Heb 2:7ss) y se nombra allí también a Josué el líder que reemplazó a Moisés e introdujo a Israel a Canaán (Jos 1; Heb 4:8) y quien logró que Israel fuera fiel a Dios una sola vez en su historia (Jos 24:29ss). No obstante, si el lector conoce la historia del AT, entenderá enseguida que si bien Moisés fue fiel a Dios como siervo, él no entró a la tierra prometida por no santificar el nombre de Dios (Nm 20: 1ss) y por su parte, Josué no pudo dar a Israel el reposo prometido por Dios, el cual, era consecuencia de la obediencia del pueblo escogido al pacto sinaítico (Dt 28:15ss; 12:9-10) y el autor de hebreos resalta que fue por causa de la desobediencia de Israel (Heb 3:16ss).  Jesús en cambio es superior a Moisés en fidelidad a Dios y obediencia, porque si bien es cierto que Moisés pecó, Jesús no lo hizo aunque fue tentado en todo conforme a nuestra semejanza (Heb 4:15) e inclusive al modo en que fueron probados Moisés e Israel (Mt 4). Jesús es superior a Josué, porque él si puede dar y proveer de un reposo completo, absoluto y eterno, a diferencia del que Josué dio a Israel, el cual, era incompleto y temporal, por ello, fue necesario que Dios proveyera de un reposo, final y definitivo para su pueblo en la persona de Jesucristo, por el cual, los hijos de Dios pueden reposar de sus obras así como Dios de las suyas (Heb 4:7-11).

Rey. Si bien el autor de la carta no hace un contraste directo con David como lo hace con la creación, los ángeles, los profetas, el sumo sacerdocio y el sistema de sacrificios. Por el desarrollo de la carta, se puede ver la superioridad de Cristo como rey sobre David y su casa. Cuando uno lee la historia de David y sus hijos, uno puede darse cuenta que ellos pecaron contra Dios de un modo u otro, fracasando en el ideal monárquico de Medio Oriente Antiguo en el cual el rey debía ser representación de Dios, imagen de Dios, reflejo de sus atributos. David pecó no sólo con delitos de sangre, sino tomando a Betsabé la mujer de Urías (2Sm 11-12), Salomón pecó no guardando los mandamientos con respecto a la monarquía reflejados en el libro del Deuteronomio (Dt 17:15ss; 1R 1-11) y la historia de los reyes de Israel y Judá está atravesada por la realidad de pecado. Un aspecto más a mencionar es el siguiente, los reyes en el mundo de Medio oriente antiguo tenían tres responsabilidades fundamentales: Ejercer juicio, defender/proteger a su pueblo de la opresión y en las guerras, fungir como sumos sacerdotes para mediar por su pueblo ante la divinidad e interpretar la voluntad de los dioses[74].

En cambio Jesús el hijo de Dios, la simiente de David, como rey en comparación con David, sus descendientes y los reyes de Israel no tuvo pecado (Heb 4:12) y además no se sentó sobre el trono de David en Judá, sino que después que cumplió su ministerio de salvación por medio de la purificación de los pecados a través de su muerte y resurrección, se ha sentado a la diestra de Dios en los cielos cumpliendo así con las promesas hechas a David con respecto a un reino firme y eterno y las promesas de exaltar al rey mesiánico en las alturas (Heb 1:1-3; Sal 110:1). Jesús no es solo superior a David porque es Dios, sino que es superior a David y su descendencia por la vida de triunfo sobre el pecado y por la indestructibilidad de la misma. Su guerra por su pueblo fue contra el Diablo, destruyéndole a él y su imperio de muerte (Heb 2:14ss). Él hace justicia a su pueblo, justificándoles de sus pecados, por el sacrificio que él hizo por ellos. Gracias a la obra que llevó a cabo, fue constituido sumo sacerdote para siempre conforme al orden de Melquisedeq, cumpliendo así con las promesas hechas a David y su casa (Heb 2:14-17; 7), lo que lo hace fiador de un mejor pacto hecho sobre mejores promesas. Gracias a su Sacerdocio él puede salvar perpetuamente a los que por medio de él se acercan a Dios (Heb 7:25).

Sumo Sacerdocio. Este era por así decirlo el jefe de los Sacerdotes en el AT. De acuerdo a los registros bíblicos, este sólo podía ser de la tribu de Leví, de la línea de Aarón (Ex 28). Sus funciones eran consultar a Dios en asuntos judiciales, por ello, llevaba el pectoral del juicio, asimismo le correspondía ofrecer el incienso delante del Señor (Ex30:1ss), al igual que ofrecer los sacrificios correspondientes, ya fueran diarios, expiatorios, de comunión (paz), etc (Ex 29:35ss; Lv 1-7); le correspondía junto con los sacerdotes enseñar la ley de Dios en Israel (Dt 31:9-13; Mal 2:7; Esd 7:1-7; Neh 8). Su función era la de mediador, en especial, en los asuntos que tenían que ver con los pecados, un mediador entre Dios y los hombres cuando las relaciones entre las partes necesitaban reconciliación, su función era representar al pueblo delante de Dios[75]Jesús es superior al sacerdocio porque es Hijo de Dios que tiene su carácter (Heb. 1: 3, 28),  perfecto, santo, inocente y sin mancha (Heb 7: 26-28). Sumo Sacerdocio de Cristo constituido por juramento (Heb 7: 21).Cristo tiene el poder de una vida indestructible (Heb 7: 16, 17). Sacerdocio inmutable (Heb 7: 22).Cristo ministra los bienes venideros y eternos (Heb 9: 11), por su sacerdocio inmutable puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan (Heb 7: 25) y porque es fiador de un mejor pacto (Heb 7: 22) y su sacerdocio introduce una mejor  esperanza (Heb 7:19).

Sacrificios. En el desarrollo de su doctrina el escritor de hebreos hace referencia a por lo menos a tres clases de sacrificios: el primero, tiene que ver con los sacrificios que se ofrecían diariamente en el tabernáculo por el pecado, los cuáles eran por los pecados (Lv 4-5; cf. Heb 9:6; 10: 11); el segundo, los sacrificios por los cuáles Israel fue separada por Dios para ser su pueblo y por consiguiente la comunidad del pacto (Ex 24; Heb 9:18-20) y el tercero, con el sacrificio del día de la expiación (Lv 16; cf. Heb 9:7, 26). Al relacionar el autor de hebreos la obra de Cristo con estos aspectos, indica que ellos apuntaban a lo que Dios por medio de Cristo haría para la salvación de los hombres en especial, la descendencia de Abraham, lo que nos lleva inevitablemente a deducir que: en el sacrificio de Cristo Dios no sólo inaugura un nuevo pacto, sino que hace a los elegidos su pueblo, partícipes de la comunidad de un nuevo pacto, que es superior al antiguo porque tiene mejores promesas (Heb 8); el sacrificio de Cristo nos purifica de nuestros pecados y nos presenta santificados una vez para siempre, nos presenta perfectos ante Dios (Heb 10:12-14) y finalmente, su sacrificio en verdad logra la expiación de nuestros pecados una vez para siempre (Heb 1:3; 9:26-28) con lo que nos da libre acceso para siempre a la presencia misma de Dios (Heb 10:18ss). Por eso el sacrificio de Cristo su muerte en la cruz es suficiente para acercarnos a Dios, salvarnos de nuestros pecados y hacernos estar en una correcta relación con Dios para siempre. Además su sacrificio es la derrota segura sobre Satanás y el imperio de la muerte, lo que implica que quiénes se aferran a él, no sólo tienen perdón de pecados, sino vida y vida eterna (Heb 2:14ss).

Tabernáculo. El tabernáculo fue una tienda que Dios pidió a Moisés construir para habitar en medio de su pueblo y ser su Dios para siempre (Ex 29:42-45). Este lugar era la habitación de Dios en medio de su pueblo y era un lugar para buscar y encontrarse con Dios y para que él hablara a su pueblo (Ex 29:42; 33:7; Lv 1:1). Este es un lugar para encontrarse con Dios y recibir revelación acerca de Él, era para conocerle a él como Dios (Ex 29:46). La encarnación de Dios en Jesús, es leída a la luz de esta realidad del Éxodo, en especial, del tabernáculo, el autor de hebreos llama a la carne de Jesús el velo, recordando el velo que separaba el lugar santo del lugar santísimo, donde estaba la presencia misma de Dios (Ex 30:6). En la humanidad de Jesús habita la Gloria de Dios, la imagen misma de sus sustancia, Jesús es por así decirlo un punto de encuentro entre Dios y los hombres, todo el que quiera encontrarse con Dios, lo hace por medio de él, además él no sólo ofrece revelación en cuanto a los asuntos de Dios, sino que él mismo es la revelación y gracias a su mediación podemos conocer a Dios con el objeto de ser salvados. Ese es todo el argumento del libro de hebreos. Jesús es superior a esta institución del AT. El Sumo sacerdocio del AT imperfecto, pecador, débil (Heb. 5: 1-3) de hecho, Dios desechó a Elí y sus hijos por sus pecados (1Sm 2). Sumo sacerdocio constituido por la ley de la descendencia (Ex 28; Heb 7: 16). El sacerdocio es débil e ineficaz, por eso no puede hacer perfecto a nadie (Heb 7: 11-18). Sacerdocio mutable (Heb 7:13). Servían a lo que es figura, sombra de lo celestial (Heb 8: 5).
Pacto. Como se ha expuesto en estos apartes, Dios hizo un pacto con Adam, un pacto con Abraham y como cumplimiento de éste y añadidura al mismo (Gál 3:15-19), el Señor hizo un pacto con la descendencia de Abraham en el Sinaí, para convertirlo en su pueblo y ser así una nación diferente por medio de la cual, el Señor bendijera a los pueblos de la tierra (Ex 19:1-5). Cuando uno lee las Escrituras, puede darse cuenta como Abraham es relacionado con la historia humana que ha acontecido desde Adam hasta sus días, al revisar los relatos bíblicos, su historia son relacionadas y conectadas por medio de genealogías, en Medio oriente estas tienen la función en primer lugar de decir el origen en términos geográficos y la relación de una persona con un pueblo, clan o familia; sin embargo, también tiene la función de definir el acceso que una persona tiene a herencia o a un cargo sagrado[76].
Cuando se lee la historia de Abraham entonces tiene que verse su llamamiento, no sólo en el marco de la rebelión de los pueblos contra Dios (Gn 11), sino en la historia precedente de rebelión humana/juicio/salvación (Gn3), juicio/salvación (diluvio; Gn 4-9); en esta historia Dios ha dado promesas y ha hecho pactos con los humanos, la promesa de una simiente de la mujer que derrotará a la serpiente y su simiente (Gn 3:15); una bendición sobre los pueblos de la tierra (Sem y Jafet Gn 10: 24ss) y una maldición sobre Canaán (Gn 10:24ss). Así que la genealogía por un lado relaciona a Abraham con Adam, como hijo de éste y a su vez con Noé y Sem, como hijo de éste y creo que le intención de Moisés es decirnos que él está relacionado sólo con el destino de las naciones, sino que es el heredero de estos pactos y estas promesas.
Otro aspecto por el que están relacionados Abraham y Adam, es por el tema de la simiente. De la mujer de Adam, se espera una simiente que derrote a la serpiente y su simiente, con lo cual, se pone fin a los daños causados por la caída, hecho que si bien es responsabilidad humana, es de mayor culpa para la serpiente. En Génesis, la expectativa se pone sobre la simiente de Abraham y así de Isaac y Jacob, por medio de quien serán benditas las naciones de la tierra. Teniendo en cuenta estos hechos, si se presupone que la simiente abrahámica es también la de la mujer, entonces el destino de la creación y las naciones, están relacionados con su aparición y gobierno. Este hecho se verá mucho más reflejado en los Salmos y los libros proféticos, en donde se pinta por medio de las profecías el destino que espera al universo y a las naciones de la tierra por el gobierno del Mesías.
Al continuar con la revelación bíblica, todos los pactos e instituciones importantes se hacen descansar sobre un solo personaje el hijo de David; permítanme ilustrarle el porqué: 1. El destino de la creación y el pacto Adámico como nos lo refiere el Salmo 8 e Isaías 11; 2. El pacto abrahámico (Gn 12:1-3; 22:18; Sal 72:17); 3. El pacto Mosaico, porque al ser el rey de Israel debe velar porque se cumpla el pacto sinaítico (Dt 17:18-20); 4. El pacto davídico de un reino eterno por ser el hijo de David (2Sm 7:11ss). En cuanto a las instituciones, el hijo de David, será Sumo Sacerdote (Sal 110:1-4); Rey  (2Sm 7:1ss); Profeta (Is 42; 44; 61). Cuando vemos a Jesús el hijo de Dios, él es presentado como el hijo de Adam, la simiente de la mujer (Lc 3:23-38; Ap 12:1ss); él es el hijo/la simiente de Abraham (Mt 1:1; Gál 3:16); es el profeta como Moisés (Mt 5; Jn 6:14, 7:40); el hijo de David (Mt 1:1) y también es sumo sacerdote (Heb 4:14-7:28).

Con la aparición de Jesucristo, estos pactos hechos con los hombres Adán, Abraham, Moisés, David, llegan a su pleno cumplimiento y además él introduce un nuevo pacto que es mejor que todos aquellos porque introduce una mejor esperanza y por decirlo así tiene mayores bendiciones y beneficios para los que han puesto su confianza y esperanza en el hijo de Dios Fiador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas (Heb 8:6, 22-25, 9:15). Jesús puede hacer perfectos para siempre a los santificados (10:10-14).Quien pisotea a Jesús y afrenta al Espíritu de gracia (Heb 10:28,29). En Hebreos, el sacrificio de Jesús es el medio por el cual, Dios establece este nuevo pacto (Heb 9:17-28), en esta carta se dice que Dios estableció los juramentos y los pactos hechos a estas personas con el fin de darles seguridad y consuelo, en que Él cumpliría con lo prometido dado el carácter inmutable y veraz de Dios, con el fin de que tuvieran una esperanza y una confianza sólida. En el caso del nuevo pacto, Dios no sólo ha dado su palabra sino que entregó la vida de su propio hijo como sacrificio que sella un pacto, con lo cual, Dios mismo da seguridad de que todo lo que promete en ese pacto a sus hijos será cumplido sin faltar nada de ello. Esto debe llenarnos de seguridad y confianza porque Dios cumplirá con lo que ha dicho y podemos tener seguridad en lo que Él ha prometido, él no faltará a ello. Dios dio como garantía de ello, la vida de su propio Hijo. Leer Hebreos 6:16-20; así que los creyentes estamos anclados a Dios y tenemos una seguridad enorme no sólo de Salvación, sino de que lo que Dios nos promete en Cristo nos será dado, así que podemos estar seguros y tranquilos en que Él cumplirá con lo pactado y prometido.

Nota: La razón de esto descansa en el hecho de que el Éxodo se convierte en paradigma de esperanza y de valor permanente, tanto así, que Israel y sus profetas hacen reflexión de su historia desde este evento; y además porque, el Éxodo al igual que las instituciones que se establecieron como consecuencia de esta experiencia (p.ej. Torah, pacto, sacerdocio, sacrificios, expiación, propiciación, cordero, pascua, maná, Moisés, profeta, Serpiente en el desierto, la Gloria de YHWH, tabernáculo, sangre, otros.) son tipología de la gran obra salvífica de Dios en Cristo[77]




INSTITUCIÓN
DEBILIDADES
SUPERIORIDAD DE CRISTO


Monarquía (Mesías).
Aunque el libro de Hebreos no lo menciona tácitamente, al considerar la historia de la salvación y en especial, el libro de Reyes, uno puede darse cuenta, que parte de la responsabilidad del fracaso de Israel como pueblo de Dios, estuvo en los reyes; esto se deduce por el verso repetido en el libro en cuanto a su evaluación de los reyes, e hizo lo malo ante los ojos de YHWH.
Ø  No se sentó en el trono de David, sino en el cielo mismo, su gobierno no es en Israel, es en el cielo a la diestra de Dios Heb 1:1-3, 13.
Ø  Su ministerio, da seguridad de salvación a quiénes se acercan a Dios por medio de él Heb 8:25.
Ø  Reino no es temporal, sino eterno e inconmovible Heb 12:28.




Profeta
·          Fue fiel al que lo designó.
·          Recibió la revelación de Dios (Torá).
·          Mediador del pacto en Sinaí Ex 31:18; 34:27.
·          Reflejaba en él la gloria de Dios Ex 34: 35.
·          No pudo introducir a Israel a Canaán Nm 14:20-23; Heb 3:16-18.
·          No pudo entrar a Canaán por no santificar el Nombre de Dios Nm 20:10-13.
Ø  Fue fiel a Dios quien lo designo.
Ø  Tiene mayor Gloria que Moisés. Al mirar  el valor que Moisés tiene ante el Judaísmo como Profeta de Dios y portador de Revelación Divina [Torá]. La trascendencia de esto es enorme si se piensa en: la Revelación de Cristo es la última y definitiva en cuanto a lo que Dios se refiere y además él es la Revelación de Dios mismo.
Ø  Mediador de un nuevo pacto Heb 9:15, 12:24
Ø  Jesús da seguridad de salvación eterna a quiénes a él se acercan Heb 6:18-20, 7:25.
Ø  Es Imagen misma de Dios Heb 1:1,2.




Sacerdocio
·          Sumo sacerdocio imperfecto, pecador, débil Heb. 5: 1-3.
·          Sumo sacerdocio constituido por la ley de la descendencia 7: 16.
·          El sacerdocio es débil e ineficaz, por eso no puede hacer perfecto a nadie 7: 11-18.
·          Sacerdocio mutable 7:13.
·          Sirven a lo que es figura, sombra de lo celestial 8: 5

Ø  Jesús es perfecto, santo, inocente y sin mancha 7: 26-28.
Ø  Sumo Sacerdocio de Cristo constituido por juramento 7: 21.
Ø  Cristo tiene el poder de una vida indestructible 7: 16, 17.
Ø  Sacerdocio inmutable 7: 22.
Ø  Cristo ministra los bienes venideros y eternos 9: 11.
Ø  Es superior al sacerdocio porque es Hijo de Dios que tiene su carácter Heb. 1: 3, 28, por su sacerdocio inmutable puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan 7: 25 y porque es fiador de un mejor pacto 7: 22 y su sacerdocio introduce una mejor esperanza 7:19.

Pacto
Ø  Defectuoso Heb 8:7.
Ø  Temporal Heb 8:13.
Ø  Su culto no puede perfeccionar a nadie Heb 9:1-9.
Ø  El acceso a Dios era restringido Heb 8:7,8.
Ø  Quien violaba el pacto, debía morir Heb 10:28.
Ø  Fiador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas Heb 8:6, 22-25, 9:15.
Ø  Jesús puede hacer perfectos para siempre a los santificados 10:10-14.
Ø  Quien pisotea a Jesús y afrenta al Espíritu de gracia Heb 10:28,29.

Sacrificios
·         No pueden hacer perfecto en cuanto a la conciencia a nadie que práctica este tipo de culto 9: 9.
·         Estos sacrificios no pueden quitar los pecados 10: 11.
·         No pueden perfeccionar a los que se acercan 10: 1-4.

Ø  El sacrificio de Cristo puede limpiar la conciencia de obras muertas 9. 11-14.
Ø  El Sacrificio de Cristo quita el pecado y puede salvar a  los que le esperan 9: 19-28.
Ø  El Sacrificio de Cristo hizo perfectos para siempre a los santificados 10: 10-14.

Tabernáculo
·          Es figura Heb 10:1.
·          Mientras estaba en pie no se había declarado el camino a la presencia de Dios 9: 1-8.
·          Es sombra y figura de las cosas celestiales 8: 4, 5.
·          Es imperfecto 9:11.



Ø  Cristo sirve por el tabernáculo perfecto 8: 2, 9: 11.
Ø  Por medio de su carne, abrió el camino a la presencia de Dios 10: 19-24.
Ø  Jesús ministra el verdader y el perfecto Heb 8:1,2, 9:11.
Ø  Cristo administra los bienes venideros 9:11 y es el templo del Señor 10. 20, “velo”


Conclusiones
Como se puede observar cada una de estas instituciones están íntimamente relacionadas entre sí, puesto que de algún modo, cada una de ellas buscan facilitar o preservar la comunión con Dios; en el caso del pacto, este señala una relación que existe entre Dios y una persona o un colectivo de personas (Israel, en el AT) y en él se señalan las estipulaciones para que Israel viva en conformidad con la voluntad divina, en otras palabras, viva en comunión con Dios. Los Sacrificios por su parte, buscan que las faltas cometidas contra Dios, en contra de su pacto y que separan al hombre en su relación con Dios, puedan ser perdonadas, de manera que, la relación de comunión con Dios pueda ser posible, pueda ser restaurada y pueda mantenerse. Con respecto al tabernáculo, este era el lugar de habitación del Señor y allí iban las personas a buscar a Dios, para ser consultado, para ofrecerle sus sacrificios y estar en comunión con el Señor (Lv 1-7). En el caso del sumo sacerdote, el profeta y el rey, su función es la de mediadores e intérpretes de la voluntad divina, con el ejercicio de su ministerio, ellos buscan preservar a Israel en su fe o hacerle volver cuando se ha apartado y puedan así mantenerse en la relación de pacto con Dios, en otras palabras en una vida de comunión con el Señor. En la Epístola a los hebreos, cada una de estas realidades se aplican a Cristo y su obra, para hacerle entender al creyente, cuál es la realidad de su comunión con Dios y de este modo, pueda comprender el privilegio que se le ha dado en Cristo, pero también su responsabilidad como pueblo de Dios. Consideremos estos aspectos de forma más profunda, con el fin de comprender de manera más clara, la realidad de nuestra comunión con Dios; pero antes, es preciso enunciar  aspectos importantes con respecto a la esperanza judía en torno a la salvación:

1.      La esperanza del mesías en Israel, en tiempos del judaísmo, era en primera instancia la de una figura política y militar, que vendría a liberarlos del poder del yugo opresor. Con el desarrollo de la esperanza mesiánica, la figura fue tomando luego matices escatológicos y aparecen figuras importantes como la del hijo del hombre, mesías sobre humano, el profeta, el sumo sacerdote entre otros; no obstante, a la luz de la Escritura, la esperanza mesiánica, descansaba en la figura de un rey venido de la casa de David[78].

2.      También desarrollaron la esperanza mesiánica, ellos creyeron en la venida personal de Dios al mundo, mediada por la Sabiduría, cuya función sería llevar al mundo de los hombres la felicidad y el juicio de los malvados. Esta venida de Dios, es la que garantiza el contenido de lo que se llama esperanza mesiánica[79].

3.      También los judíos desarrollaron la esperanza de un mesías sacerdotal, que no sólo tendría la tarea de dar la interpretación definitiva de la ley en todos los casos de incertidumbre sobre la halaká, sino que tendrá además la tarea de atar a Satanás y liberarlo del mal[80].

Como puede verse, la esperanza mesiánica en el judaísmo del siglo II a.C. adquirió diversos matices; es muy posible que detrás de la epístola a los hebreos, varios de estos elementos se conjugan para dar forma al argumento planteado por el escritor de esta epístola, ejemplo de ello, es la mención de Jesús como el resplandor de la gloria de Dios, la imagen misma de su sustancia (Heb 1:1,2), estas palabras recuerdan , la descripción de la sabiduría en el libro de Sabiduría (Sab 7:24-26); aunque este libro es apócrifo, no obstante, refleja lo que pensaban los judíos de los días antes de Jesús. Otro ejemplo claro del pensamiento judío en torno al mesianismo, se encuentra en Hebreos 2:14, en el cual, se dice que Jesús vino a destruir al Diablo por medio de la muerte, esto conecta con la esperanza de lo que había de hacer el sumo sacerdote, la de atar a Satanás y librar al mundo del mal, este argumento toma peso si se considera, que en la epístola a los hebreos a Jesús se le denomina como sumo sacerdote (Heb 4:14). Consideremos ahora de forma más clara el contraste entre Jesús y estas instituciones y las implicaciones que ello tiene, para nuestra relación con Dios.


Bendiciones.
1.      Participantes del llamamiento celestial Heb 3:1.
2.      Participantes de Cristo 3:14.
3.      Mediación de Cristo como sumo sacerdote 4:14.
4.      Participación en un nuevo pacto, sobre mejores promesas 8:6.
5.      Participantes del Espíritu Santo y la gracia de Dios 6:4,5.
6.      Libertad para entrar a la presencia de Dios, sin restricciones  10:19-21.
7.      Adopción como hijos y participación de la instrucción divina para la conformación de nuestro carácter a la santidad de Dios 12:5-10.
8.      La herencia eterna y un Reino Incorruptible 9:15,12:28.
9.      Acceso a la santificación y a la perfección 10:14.
10.  Acceso a la gracia de Dios y el perdón de pecados 1:1-3, 4:14,15; 8:18.
11.  Salvación eterna 8:25.
12.  Heredero de un mundo nuevo, donde no mora el pecado ni el Diablo, ni el mal.

Responsabilidades.
1.      Cuidar nuestra salvación 2:3, 3:12,13.
2.      Acercarnos a Dios 4:16; 10:19-24.
3.      Correr la carrera de la fe, despojándonos de todo peso y del pecado 12:1.
4.      Depender de Dios en Cristo, poniendo los ojos en Jesús 12:1.
5.      Aceptar con humildad la disciplina de Dios 12.
6.      Buscar la paz y la santidad 12:13.
7.      Haced sendas derechas para nuestros pies 12:12,13.
8.      Permanecer en el amor fraternal 13:1
9.      Cuidarnos de las falsas doctrinas 13:9.
10.  La vida de alabanza y ayuda mutua 13: 15.
11.  Sujeción a los pastores 13:17.
12.  No dejar de congregarnos 10:25.
13.  Exhortarnos unos a otros para el cuidado mutuo hasta el día del Señor 3:12,13.

El Evangelio según Romanos
Ro. 1: 16,17

Epístola a los Romanos. Esta epístola tiene la forma más de un tratado que de una epístola. Es posible que esta haya sido escrita por Pablo, para tratar ciertas dificultades prácticas que estaban experimentando los creyentes  y que en la parte ética de su carta se haya propuesto corregir (Ro. 14). Es probable que Pablo estuviera consciente de que había pasado el punto culminante de su carrera misionera y en consecuencia su mente se detiene a considerar los aspectos fundamentales  de los principales conceptos que formaban parte de su ministerio como maestro. Esta carta trata de los aspectos más fundamentales de la doctrina paulina y Pablo quiso trasmitirlo a los romanos. Romanos fue escrita entre los años 57 y 59 d.C. y posiblemente desde Corinto y tenía como motivo del viaje misionero de Pablo a España (Ro. 15: 24).

Para los tiempos de Pablo y el Imperio Romano, había tenido lugar el proceso histórico conocido como el helenismo, el cual, se refiere a la civilización y a la historia en general de la cuenca del Mediterráneo medio y oriental desde el 333 a.C., fecha de la partida de Alejandro Magno a la conquista del Oriente, hasta el 31 a.C., momento de la batalla de Accio y del inicio del período conocido como pax romana[81]. La extensión de la cultura griega por todo el mundo conocido, hizo que los dioses griegos fueran asimilados o en ocasiones identificados con los dioses del panteón de Roma por parte de los romanos; la razón de este hecho se debía a que los romanos carecían de aventuras y relaciones familiares[82]. Además de este fenómeno religioso propio de aquella época dado el fenómeno del helenismo, los romanos también adoptaron el modo de vida griego, lo que le condujo a cuestionar muchas de sus costumbres, sus valores, en especial el conservadurismo religioso, la jerarquización social y el militarismo; desarrollándose con este fenómeno una compleja vida intelectual que generaba disputa, desembocando esto en la elección e invención de nuevas tradiciones[83].

El helenismo se formó por el contacto entre la civilización griega clásica, por entonces ya madura y quizás en decadencia, y la cultura oriental. En Oriente no existió una civilización sino muchas: Mesopotámica, Egipcia, Persa, Hebrea, entre otras. Entre las primeras culturas al encontrarse con la griega hubo mezcla de diferentes aspectos: políticos, costumbres, ideologías, filosofías, modos de pensar y también religioso, lo cual dio origen a lo que se conoce como las religiones de misterio. Para entender la definición de religión mistérica es necesario comprender el concepto en su contexto. Los griegos usaban el término mysterion (Pl. Mysteria) para designar los ritos de carácter privado o secreto, por contraposición a los ritos públicos que contaban con la aprobación del Estado. En los segundos podían participar todos los ciudadanos, mientras que en los ritos secretos sólo los iniciados.

Los ritos mistéricos se orientaban a asegurar a alguna forma de bienaventuranza o salvación personal, normalmente más allá de la muerte. Cada misterio respondía a un mythos (palabra verdadera que no se somete a discusión o prueba porque se trata de una narración sagrada[84]), que generalmente se refería a la muerte y resurrección de un personaje divino. La iniciación consistía en una purificación, la comunicación de una doctrina secreta y la práctica de ciertos ritos en los que se simulaban la muerte y el renacer. En algunos misterios había revelaciones especiales, matrimonios rituales y banquetes sagrados, en las ceremonias se hacían representaciones del mythos los adeptos juraban guardar secreto y cumplir sus votos[85].
El crecimiento de Roma como capital y la tolerancia romana en materia religiosa hicieron de Roma una ciudad cosmopolita y difícil de controlar por la élite; en tiempos de Augusto, este emperador restauró la vieja tradición y fundó el culto imperial; este tenía sus orígenes en el Mundo de Medio Oriente, dentro del cual, el rey era visto como un dios[86]. Esta religión sirvió para que los emperadores romanos integraran los territorios del Imperio en una unidad no sólo política, sino también cultural y espiritual; de este modo aseguraban la lealtad al régimen imperial; no obstante, el culto imperial era carente de contenido, este hecho sumado a las necesidades espirituales de una sociedad en tensión condujeron a la búsqueda de un contacto más personal y directo con la divinidad. Todos estos factores mencionados hasta aquí, explican la expansión de las religiones mistéricas y el cristianismo[87].
Pero con respecto a la cultura griega y hebrea, ya que el encuentro de esta cultura sufrió dos fenómenos: por un lado la asimilación de elementos de una y de otra cultura y por otro, la cultura griega con los Diádocos, buscaban favorecer el elemento griego y en consecuencia rechazaron la fusión entre los elementos griegos y orientales; rechazando los matrimonio mixtos y si se fundaba una ciudad o colonia, ésta debía ser griega, porque sólo se confiaba en los griegos. Por su parte los hebreos también mostraron asimilación, pero no faltó la resistencia hacia la cultura griega, lo cual les llevó a tratar de conservar sus elementos y su religión, ejemplo de ello fue la resistencia Macabea a Antíoco IV Epifanes, el cual, quiso imponer la cultura griega a los judíos[88].
En los días del helenismo el judaísmo también se extendió a lo largo de todo el mundo greco romano y existían dos tipos de judaísmo en aquellos días: uno con moldes helenísticos, un judeo-helenismo muy variado y un judaísmo palestino[89]; con la extensión del judaísmo y de la literatura apocalíptica se extendió la idea del fin del mundo por todo el mundo conocido. Es preciso decir que fue por aquel entonces que se tradujo el AT hebreo al griego clásico, dando origen a lo que se conoce como la Septuaginta (LXX), la cual, vino a ser la Biblia de los primeros cristianos[90].

El evangelio. El término griego evangelion tenía las siguientes connotaciones:
v  Designaba al portador de buenas noticias.
v  Indicaba el mensaje que anunciaba una victoria o al mensaje que anunciaba gozo.
v  Significa que son las buenas nuevas de que Dios en Cristo ha cumplidos sus promesas para con Israel y de que se ha abierto un camino de salvación para todos. No debe entenderse como oposición al AT, sino como el cumplimiento de las promesas del AT.

Pablo en Romanos señala al evangelio como el poder de Dios para salvación. El término griego dinamis  tiene el sentido básico de acto poderoso. Este acto poderoso de Dios ha sido manifestado para salvación de todos los hombres (judíos y griegos vr. 16). Pablo ha de decir que es salvación para los hombres porque la ira de Dios se revela contra la injusticia de los hombres. Esta ira viene porque los hombres han despreciado la revelación de Dios en su Creación (1: 18ss), por la dureza del corazón de los hombres (2: 5), por no obedecer a la ley de Dios escrita en sus corazones (conciencia* Ro 2: 12-16) y por la desobediencia de aquellos a quienes Dios ha revelado su Ley (2: 17ss). Pablo en sus primeros capítulos muestra a sus lectores que todo el mundo: judíos y gentiles están bajo el juicio de Dios y merecen su ira y castigo (3: 19*). El Apóstol afirma que en el evangelio se revela la justicia de Dios. La justicia divina tiene diversos matices de significado. En este contexto de Romanos implica el cumplimiento de la salvación de Dios prometida en su gracia, independientemente de los méritos del hombre (Dt 30, Miq 6: 1-6). Por consiguiente, el evangelio es la buena nueva de que Dios ha desplegado su acción poderosa para salvar a los hombres por medio de su gracia e independientemente de los méritos humanos (Ro 4).

Como puede verse el gran contraste entre el evangelio y las manifestaciones religiosas de aquel entonces es grande, porque mientras las religiones existentes en el imperio romano como el culto imperial y las religiones mistéricas se fundamentan en mitos productos del pensamiento religioso humano o en la estrategia política para unificar un imperio bajo la figura del emperador como Dios, sin embargo, el evangelio los supera porque está fundado en una revelación histórica que inicia en los primeros días de la creación y abarca toda la historia y los oráculos proféticos de Israel y culmina en la ascensión del hijo de Dios al cielo después de haber muerto en la cruz y resucitado al tercer día. El evangelio es la respuesta divina al gran problema del pecado humano y al fracaso de la creación.



El Evangelio y sus efectos en la vida del creyente
La Gracia de Dios
Ro 3:21-26

El término griego que es traducido por gracia es Jaris; y tiene el sentido fundamental de favor inmerecido. Dentro de la teología paulina, la gracia ocupa un lugar importante, para el Apóstol, como para el resto de la Escritura, el ser humano aparece como un ser pecador, digno de la ira de Dios y destituido de la Gloria Divina (Ro 1:18ss; 3:23); sin embargo, esta situación del hombre para con Dios puede ser cambiada, no en virtud de los méritos humanos, sino en virtud de la acción de Dios.

En la doctrina paulina de la salvación, el Apóstol presenta al ser humano separado de Dios, digno de su juicio, su ira y además destituido de la Gloria Divina. Pablo afirma que esta situación del hombre puede ser cambiada no en virtud de sus méritos o su propia justicia, sino en virtud de la gracia divina (Ro 3:23,24). Este hecho es lo que el Apóstol llama ser justificado gratuitamente por la gracia divina; lo que quiere decir, que pese a la condición de separación del hombre frente a Dios y su imposibilidad de vivir en correspondencia con las demandas de la voluntad divina, Dios se encarga de colocar al hombre en una correcta relación con él (justificación); no por los méritos del hombre, sino por la gracia, por el favor inmerecido de Dios para con el hombre; cuando Dios justifica al hombre por medio de su gracia, el Señor trata el hombre culpable de pecado, como si este nunca hubiera pecado[91].

La gracia de Dios, es decir, su favor inmerecido, provee los medios por los cuales, el hombre pecador puede gozar de completa comunión con Dios, a pesar de su condición pecaminosa; Pablo dice que por la gracia de Dios, el Señor puso a Jesucristo como propiciación por nuestros pecados, él Señor pagó nuestros pecados para que pudiésemos ser reconciliados con Dios y gozar de plena comunión con él (Ro 5:1ss). El fin de la gracia de Dios es que sea manifestada la justicia de Dios y así Dios sea el justo y el que justifica al que pertenece a la fe de Jesús (Ro 3:26).

Es importante que comprendamos que en la doctrina bíblica el hecho de que Dios nos haya dispensado su gracia, no nos exime de la responsabilidad moral de vivir conforme a la voluntad de Dios, todo lo contrario, el disfrutar de la gracia de Dios nos hace responsables de vivir una vida agradable a Dios, en palabras del Apóstol Pablo ¿Qué pues diremos perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? De ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo perseveraremos a él? Pablo dice que hemos sido libertado del pecado para ser siervos de la justicia y dice además que el fruto de la gracia son la justificación y la santificación (Ro 6:1,2; 15-22).



La Justificación
Ro 3: 21-31

Se entiende por Justificación, como la acción de Dios de remitir los pecados de los hombres culpables y considerarlos justos gratuitamente por su gracia, mediante la fe en Cristo, sobre la base, no de sus propias obras sino de la obediencia a la ley y el derramamiento redentor de su sangre por parte del Señor Jesucristo en representación de ellos[92]. Dios por su gracia y por amor a Cristo, justifica al pecador, es decir, lo acredita en perfecta justicia de Cristo y lo acepta como si no hubiera pecado, perdonando su pecado, reconciliándolo consigo mismo en y mediante Cristo, lo adopta como miembro de la familia de Dios, lo sella con el Espíritu Santo y hace de él una nueva creación[93].

Ahora bien, el término dikaosune (justificación) no sólo tiene la connotación a la que nos hemos referido en el párrafo anterior, sino que tiene que ver con el carácter moral, es decir, Dios no sólo ha de poner al pecador en una correcta relación con él, sino que ha de producir el carácter justo que Dios quiere de él, en palabras de Pablo, Dios va a constituir al pecador a la imagen de su hijo Jesucristo (Ro 8:28-30). Por consiguiente, la justificación no sólo tiene que ver con que Dios nos acredita en perfecta justicia de Cristo como si no hubiésemos pecado, sino que tiene que ver con el hecho de que Dios ha de producir en nosotros el carácter de Cristo[94]. Para comprender la doctrina de la justificación es necesario entender lo que significan la Expiación y la Propiciación.

Expiación [Ro 4: 24, 25].
Era un sacrificio que  se hacía para que el pecado sea perdonado[95]. La voz hebrea para expiación es kapar, la cual, tiene el sentido de cubrir[96]. La necesidad de la expiación surge por tres hechos fundamentales: la universalidad del pecado, la tremenda seriedad del pecado y la incapacidad del hombre para solucionar el problema del pecado[97]. En el libro de Levíticos capítulo 4, en donde Moisés por orden divina está dando las instrucciones para este tipo de sacrificios, las directrices divinas indican que este sacrificio se debía hacer cuando alguien pecara por yerro, ya fuera el sacerdote o alguna persona del pueblo, pudiera alcanzar el perdón de sus pecados; si alguien pecaba con soberbia, con obstinación, con conciencia de lo que iba a hacer, esto no podía ser expiado, porque esto era considerado un ultraje al Señor (cf. Nm 15:22ss).

Propiciación [Ro 3:25].
En el caso del sacrificio de propiciación, el objeto de la misma es Dios; este sacrificio se hace para que él nos sea favorable; si yo lo he ofendido, este sacrificio se hace para aplacarlo, para que su enojo se calme y Dios pueda hacerme propicio[98]; el término hebreo para ella es kipper  y tiene el sentido estricto de remoción de la ira por medio de un sacrificio[99]. Dos textos en la Biblia nos ayudan para entender mejor el sentido de propiciación; uno de ellos, es el que narra los momentos previos a la reconciliación de Jacob con su hermano; allí Jacob envía presentes para apaciguar la ira de su hermano [allí se usa el verbo kipper: lit. tapar la cara] (Gn 32:13-20). Jacob con los presentes buscaba “tapar la cara” de Esaú para que no se acordara de lo sucedido y alcanzar su perdón.

El otro texto que nos ayuda es el texto de Levítico 16, donde se habla del día de la Expiación y específicamente de este sacrificio, cuya sangre se rociaba sobre el propiciatorio (heb. Kaporet); el lector puede ver que este sacrificio era hecho una vez al año para que los pecados del pueblo fueran perdonados 16:16. La propiciación entonces un recordatorio de que Dios se opone a todo lo que sea malo, lo cual, produce su ira[100]; por lo cual, se hace necesario un sacrificio para aplacar su ira.

Es preciso decir, que ambos sacrificios están relacionados con dos aspectos propios del AT, la sangre y la sustitución. En cuanto a la sustitución es necesario hacer algunas anotaciones para comprender el significado: Ya se ha visto a lo largo de este estudio que la consecuencia de apartarse de Dios y no obedecer su voz es la muerte (cf. Gn 2:16, 17, 3:17; 6:5, 6, 11-13; cp. Ro 3:23, 6:23); por ende, la persona que no obedece a Dios debe morir.

El concepto de sustitución se hace presente en los sacrificios que hemos mencionado aquí (Expiación y Propiciación); dado que el oferente de estos sacrificios por haber ofendido debe morir por su pecado, Dios señala por su gracia el medio en que esta culpa, puede ser removida y es por la muerte de un animal y no en cualquier condición, ya que debe ser sin mancha y sin defecto; observe que el animal muere en lugar de aquel que ofrece el sacrificio[101], he aquí el concepto de la sustitución que está presente; es esta idea la que está detrás del sacrificio de la expiación de Levítico 16, al animal ofrecido muere en lugar del pueblo y por ello sus pecados pueden ser perdonados.  Con respecto a la sangre, en la cual está la vida, de todo ser Dios la ha dado para hacer expiación sobre el altar por el alma del que peca y la sangre hará expiación de la persona (Lv 17:10,11); Dios estableció que la sangre (vida) de los animales al ser ofrecida sobre el altar pudiera cubrir el pecado del ofensor; aquí está de nuevo la idea de la sustitución, la vida (sangre) derramada del animal, ocupaba el lugar del oferente/ofensor y así se adquiría el perdón, ya que el pago por la ofensa había sido dado, en este caso, la muerte, que es lo que merece quien desobedece a Dios.

Nótese la teología que hay detrás de estos sacrificios el Dios de la Biblia es severo con el pecado, aún insiste que el que peca debe morir; no obstante, el abre los caminos para que el pecador pueda pagar su deuda por haber ofendido a Dios; la gracia de Dios proveyó estos sacrificios para que el pecador pudiera ser perdonado por Él, por las ofensas causadas a su nombre; sólo con estos sacrificios la deuda por el pecado podía saldarse; sólo por la forma determinada por Dios, de otro modo, no.

Dice Pablo, que Dios mostró su amor entregando a su hijo para que muriera en nuestro lugar, para que fuésemos justificados por su sangre y ser salvos así de su ira (Ro 4:24-5:9; Ro 3:25; cf. Heb 8-10; 1ª Jn 2:2); es por tal motivo, que podemos ser justificados gratuitamente de pecado (Ro 3:21-25); lo cual demuestra que Dios no ha rechazado a la humanidad totalmente, sino que le ha abierto la posibilidad de que pueda ser libre de esta condición pecaminosa, del dominio del mal y gozar de vida nueva (Ro 6; 2ª Co 5:17).

Lo dicho anteriormente se infiere por el término justificar, justificación (Ro 3:24;  5:8,9) que en la teología paulina se entiende como la acción de Dios de remitir los pecados de los hombres culpables y considerarlos justos gratuitamente, por su gracia, mediante la fe en Cristo; sobre la base no de sus propias obras, sino de la obediencia a la ley y al derramamiento redentor de su sangre por parte del Señor Jesucristo en representación de ellos (Ro 3:23-26; 4:5-8; 5:18ss)[102].
Lo dicho con anterioridad nos conduce a concluir que la condición pecaminosa del hombre no es irremediable, el hombre puede ser liberado de su condición pecaminosa, de su estado de muerte, así como la cautividad del pecado y de Satanás, mediante la fe en la persona de Jesucristo. El hombre puede ser restaurado a ser una nueva criatura, a ser hijo de Dios, mediante la fe en Cristo (Ro 8, 2ª Co 5:17ss).

Cabe decir, que Pablo interpreta la justificación como la promesa de Dios a Abraham. Afirma el Apóstol que Dios ya mostraba de antemano su deseo de justificar a los gentiles cuando le dijo a Abraham en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra; además dice que esta bendición a todas las naciones era la justificación de los pecados e identifica la simiente de Abraham con Jesucristo, el cual, mediante la entrega de sí mismo hizo posible que la posibilidad de reconciliación entre Dios y las naciones (Ro 4:1-25; Gál 3:1-4:7).



La Santificación
Ro 6:1-23

Se entiende por santificación, el proceso por el cual, una entidad entra en relación con la semejanza de lo santo o logra ese estado; esta tiene que ver con la idea de la santidad necesaria para que las personas o cosas terrenales se relacionen con el Dios Santo. En el AT, la consagración no descansa en la santidad intrínseca, se requiere un acto especial de Dios para lograr que una persona o cosa llegue a ser santa y para ello, el Señor por medio de su gracia, proveyó el sistema de sacrificios para hacer posible que su pueblo pasara de la impureza o corrupción a la pureza[103].

Sin embargo, la santificación no se queda sólo en el aspecto ritual como hemos hecho ver en las líneas anteriores, sino que en el pentateuco y la predicación profética se demanda del pueblo de Dios una ética elevada que demanda una santidad en la vida personal y social, que descansa sobre el carácter mismo de Dios: Sed santos, porque yo soy YHWH vuestro Dios; y guardad mis estatutos y ponedlos por obra, Yo YHWH que os santifico (Lv 20:7,8); para que Israel fuese el pueblo de Dios y se mantuviese en esa condición, habría de ser santo, no meramente en el sentido ritual, sino también en el sentido ético[104].

Para el NT, la santificación no hace descansar sobre el ritual del AT, sino sobre la muerte expiatoria del Señor Jesucristo, tanto Pablo como el autor de Hebreos recalcan esta verdad (cf. Gál 3:2-5; 1Co 6:11 Ef 1:13, 14; Tit 3:4-7; Hebs 9:15-10:14). En el caso de Hebreos, el autor establece un paralelo en la forma en que fue instaurado el antiguo pacto (cf. Ex 24) y en la forma en que fue establecido el Nuevo Pacto; en el caso del antiguo, para que Israel fuera santificado/purificado, fue necesario un sacrificio; en el caso del Nuevo Pacto, fue necesario la sangre del Hijo de Dios y es por medio de este sacrificio en que los que se acercan a Dios por medio de él, son santificados y hechos perfectos para siempre (Hebs 10:1-14). Como puede observar el lector, tanto la salvación, como la justificación y la santificación, descansan todas sobre la obra de Cristo; por ello, cuando hablamos de estas realidades, tenemos que inmediatamente remitirnos a la obra del Señor Jesucristo, la cual, no es sólo soteriológica, sino justificadora y santificadora.

Ahora bien, el hecho de que Jesucristo nos santifique por medio de la muerte en la cruz, no significa que debemos vivir de cualquier manera, porque el énfasis del NT, es que el cristiano debe ajustar su vida a la voluntad de Dios revelada en el evangelio, voluntad que entre otras cosas demanda una vida de santidad (cf. 1Ts 4:1-8); la exhortación del NT es que los que han sido apartados para ser pueblo de Dios, deben limpiarse de toda contaminación (2Co 7:1); sin embargo, la santificación tiene dos implicaciones: por un lado, es obra de Dios por medio de su palabra y su Espíritu (Jn 15:1-3; 17:17; 1 Pd 1:2), pero por la otra los creyentes deben santificarse haciendo morir lo terrenal en ellos (Col 3:5ss), pero es sólo posible con la ayuda, la asistencia del Espíritu Santo (cf. Ro 8:13).

El enfoque ético de la santificación, es recalcado por Pablo en Romanos 6, allí el apóstol usa el término hagiasmos (santificación) en dos ocasiones y exhorta a sus lectores a entregar sus miembros a la justicia para su santificación, centrándose claramente en la vida que se espera que manifiesten aquellos que han sido liberados del dominio del pecado; puesto que, han muerto con Cristo al señorío del pecado, por ello, deben vivir una vida que refleje su nueva relación con Dios, para la Pablo la justificación del creyente debe resultar en su santificación; por ende, la santificación es consecuencia de la justificación[105]. Del tema de la santidad hay un hecho que llama la atención en la Escritura y este se encuentra registrado en el relato acerca del llamado y la vocación de Jeremías; en este texto, se muestra la forma como Dios llama a Jeremías para el ministerio profético y entre otras cosas, le anuncia que lo ha conocido antes de nacer y que lo ha santificado para ser profeta para las naciones (Jer 1:5); el texto llama fuertemente la atención porque la santificación en Jeremías no se da por un rito, sino por la elección predeterminada desde la eternidad por parte de YHWH para el ejercicio profético de Jeremías.

Lo que se ha afirmado en el texto anterior amplia el asunto de la santidad y la santificación en cuanto a Israel como pueblo de Dios, el Señor para que el pueblo se mantuviera en esa condición de santificación, en ese mantenerse puro, proveyó el sistema de sacrificios, pero la Escritura está afirmando que la santificación proviene de un acto de elección por parte de Dios con un propósito, que en el caso de Jeremías tiene que ver con el ministerio profético. Si revisamos el AT, nos vamos a dar cuenta que de igual forma el concepto se usa para Israel (Dt 7:6ss), el AT afirma que Israel es un pueblo santo para el Señor, porque él lo escogió con ese de entre todos los pueblos de la tierra; esta idea no es exclusiva del NT, sino que vuelve a ser afirmada con respecto a la Iglesia. Cuando leemos la epístola a los Efesios, allí se afirma que antes de fundar al mundo, Dios escogió a la Iglesia y la predestinó para ser santa y sin mancha delante de él (Ef 1: 3,4); a la luz de lo que venimos diciendo, la santificación es también un acto de Dios de separar a algo o alguien para el cumplimiento de sus propósitos. Cabe resaltar que aun esta elección y separación para ser santos Dios el padre la hizo en la persona de Jesús, así lo afirma Efesios: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él (Cristo) antes de la fundación del mundo, para que fuéramos Santos y sin Mancha delante de él… (Ef 1:3,4); como puede verse la obra de elección y santificación al igual que la salvación y la justificación, descansa total y absolutamente en la persona de Cristo.



Relación entre Salvación, Justificación y Santificación.

Como hemos visto el sentido principal de Salvación es librar/liberar del pecado, la muerte, el señorío del Diablo y la ira de Dios, entre otros es necesario afirmar aquí que el propósito redentor de Dios es desde antes de la fundación del mundo (2Ts 2:13); la justificación por su parte tiene que ver con la acción de Dios para remitir los pecados y constituir a los pecadores en justos por la gracia mediante Cristo Jesús y la santificación, tiene que ver con la acción de Dios de por medio de la cual, una persona o cosa entre en relación con su persona; la pregunta que surge entonces es como se relacionan la ¿salvación, la justificación y la santificación?
En la Escritura a toda la acción de Dios tanto de librar del pecado, la muerte, el dominio del Diablo y la ira de Dios es lo que se denomina salvar, pero el NT, incluye dentro de la salvación la justificación y la santificación; es decir, justificación y santificación hacen parte por así decirlo del proceso redentor de Dios. Consideremos esto de forma más separada.
La salvación entraña la liberación de los pecados, de la muerte y del dominio del Diablo y la ira de Dios, al acto por el cual, Dios lleva a cabo liberación de estas cosas mencionadas anteriormente, es lo que la Escritura denomina justificación, como hemos anotado, el acto por el cual, Dios remite los pecados y trata a los pecadores como justos en virtud de la obra expiatoria de Cristo;  pero la salvación, también implica el que Dios separe un pueblo para él, para que este sea objeto de su gracia (Ef 1:3-12); Pablo llama al plan de Dios para salvación, Santificación (2 Ts 2:13ss), es decir, la salvación concebida como santificación, sería el acto por el cual, Dios separa un grupo de personas de entre los pecadores, para constituirles en su pueblo y transformar sus vidas por el poder del Espíritu[106]; No obstante, Pablo en su teología afirma que el resultado de una vida justificada debe ser la santificación (Ro 6:20-22) y la consecuencia de esto es la vida eterna en Cristo Jesús[107].
En síntesis, podemos decir entonces que la salvación es el plan de Dios en Cristo que busca librar a los hombres del pecado, la muerte, el dominio del Diablo y la ira de Dios; remitiéndoles sus pecados y tratándoles como justos en virtud de la obra expiatoria de Cristo (Justificación); al hacer este acto, Dios busca separar de entre los pecadores un remanente para que sean su pueblo y sean así objetos de su gracia, transformando sus vidas conforme a la imagen y semejanza de su Hijo mediante el Espíritu Santo (santificación) y sean así partícipes de la vida eterna que es en Cristo Jesús.

¿Cómo aplicamos las verdades del evangelio para vivirlas en nuestra época?
Rom 12: 1-10

Introducción.
Para comprender la forma en que debemos aplicar las verdades del evangelio en nuestros días se nos hace necesario comprender cuál es la época en la que estamos viviendo, cuáles son las ideas que circundan y cómo la palabra de Dios nos ilumina para vivir entonces conforme a la voluntad de Dios en nuestros días, según lo que hemos aprendido a lo largo de estas conferencias. Consideremos más a fondo el tiempo en que vivimos y cómos nos habla la palabra de Dios a esta realidad.

La Posmodernidad.
Es una corriente filosófica, artística y social, que se expresa especialmente en una crítica del mundo moderno; cuando se usa el término posmodernidad se refiere con ello a la cultura y la sociedad posmodernas. Por lo complejo de esta realidad existen varias definiciones, pero en este estudios nos referiremos a alguna de las características de la posmodernidad, no sin antes considerar algunos aspectos importantes, para la comprensión de la misma.

Concepción Griega del hombre.
Aunque tomaron prestado mucho de los mitos orientales, parecen haber vuelto la espalda a la idea precisa de la creación del hombre; de hecho sus mitos guardan un silencio casi total sobre el tema o bien dejan un vacío que será colmado por etimologías populares como la creación llevada a cabo por Deucalión a partir de piedras; la Teogonía y los trabajos y días, donde se había de esperar algo del tema, dedican enorme atención a la creación de la mujer, mientras asumen sencillamente que los hombres existe y cómo y cuándo fueron creados, queda en el misterio[108].

En otras narraciones como la de Apolodoro, el cual refiere una historia según la cual los hombre fueron moldeados de arcilla por el dios Prometeo y ello concuerda con la visión del mismo como benefactor del hombre y patrono de los alfareros; puede decirse que hay en esta narración residuo de alguna de las concepciones mesopotámicas y pausianas. También existía una idea común griega que afirmaba que los hombres eran en algunos lugares autóctonos (propio de la tierra), este tenía como objetivo la pretensión respectiva a esos lugares concretos, más que implicar cualquier cosa acerca de su creación de la misma tierra[109]. Es posible que el rechazo de los griegos a la idea mesopotámica de que el hombre como esclavo de los dioses, lo que los condujo al rechazo de sus mitos; por ello se mantuvieron firmes en este rechazo y prefirieron elaborar  más sus historias en torno a la relación de la mujer con el hombre y no de la relación de la humanidad con los dioses[110]. No se puede pasar por alto algunas concepciones filosóficas que se elaboraron en cuanto al hombre y que están modelando el modo de pensar y la conducta del mundo greco romano; consideremos algunas:

Protágoras: este filosófo griego afirmó que el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son y de las que no son[111].

Platón: El ser humano, es una unidad compuesta por materia y espíritu. El cuerpo (materia) es malo y principio de maldad, esto dificulta al hombre para vivir como lo que es, porque lo genuino y lo auténtico es su espíritu; por tal motivo, para hallarse en su situación original, el espíritu debe librarse de la materia, la libertad final del hombre es la muerte, la catarsis, la cual, purifica el alma[112].

Aristóteles: Para él cuerpo y alma son una misma sustancia. El hombre es un ser animal (es decir, animado por el espíritu), un cuerpo que contiene un principio inmanente de actividad propia, de auto movimiento que es su alma y está no muere, es inmortal – lo que muere se corrompe- cuando alguien muere después de la corrupción de la muerte según Aristóteles, existe algo, aunque de otra índole distinta, algo que ya no podemos considerar hombre[113].

La Relación Divinidad-humanidad en el mundo grecorromano.

En el mundo griego se afirmaba que el cosmos [el mismo de todos] no lo hizo ningún dios, ni ningún hombre, sino que siempre fue, es y será fuego eterno, que se enciende según medida y extingue según medida (Heráclito). Para el mundo griego hay destino y eternidad, pero no existe creación, ni novedad, ni alteridad entre Dios y el mundo; por lo tanto, el hombre no tiene que dar cuenta por su vida, ni por la de sus semejantes porque todo en el destino está bien atado. El hombre se limita sufrir en el cosmos, sometido al designio inmutable del destino[114].  En su concepción de la historia, esta es circular, en donde el eterno retorno de lo mismo cierra las puertas a la esperanza de lo nuevo, a la reconstrucción a la creación y a la recreación. El mundo trágico aparece como una puerta cerrada e impenetrable, en donde sólo queda resignarse al destino que se teje al margen de los hombres y donde éstos son conducidos, en el fondo, como una especia de marionetas incapaces de ser co-creadores[115]. Lo anterior permite observar la gran diferencia y los grandes contrastes que existen entre el pensamiento griego y la concepción cristiana con respecto al hombre. Consideremos en virtud de lo desarrollado hasta aquí, las grandes diferencias entre el pensamiento griego y el pensamiento cristiano respecto al hombre.

El sentido histórico por parte del Cristianismo de que el hombre es creado a imago dei, para los griegos no existe este concepto. La idea de la existencia en una relación entre el hombre y la Divinidad; los griegos no tienen este concepto. De igual forma la idea bíblica de que el hombre debe rendir cuentas a Dios por él y por sus semejantes contrasta con el mundo griego; además la participación del hombre en la creación como administrador de la misma está ausente de la cosmovisión griega y la idea bíblica del juicio final en donde los vivos y los muertos tendrán que ser juzgados por la divinidad tampoco existen.

Lo anterior, nos permite ver el gran contraste que existía entre la concepción griega del hombre y la cristiana. Es pertinente hacer notar la similitud entre el concepto platónico de la constitución del hombre - es decir, que el hombre es materia (cuerpo) y espíritu-; y la concepción del libro de Génesis en cuanto a la formación del hombre, en la cual, se puede ver la conformación del ser humano como dual –es decir, cuerpo y espíritu: e hizo Dios al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente (Gn 2:7).

Concepto bíblico del ser humano y el concepto antropológico posmoderno[116]

Crisis Epistemológica.
La crítica al método empírico por parte de Hume (1711-1776) y Kant (1724-1804) pusieron a tambalear el fundamento de la ciencia empírica; la cual, descansaba en la observación por medio de los sentidos como fundamento para nuestro conocimiento de la verdad y la realidad objetiva. Estos filósofos mostraron que la observación empírica no nos da acceso a la realidad objetiva y por lo tanto es imposible conocer la realidad objetiva tal como es en sí misma. Con filosofía de Kant, quien es considerado el padre del relativismo moderno, se considera que no hay verdad absoluta, que lo que es verdad para ti, no necesariamente lo es para mí.

Crisis de Fe.
Durante el siglo de las luces surgió la idea de que el progreso de la ciencia socavaba la autoridad de la revelación y de la iglesia. El conocimiento del concepto del universo como mecanismo propició el surgimiento del deísmo que miraba a Dios como el relojero que había puesto en marcha el mecanismo pero que no mantenía ninguna relación con su creación. Si sólo el conocimiento empírico es válido, entonces ¿cómo es posible un conocimiento de Dios? por consiguiente se desarrolló una respuesta en tres etapas:

                        Empirismo: no se puede estudiar a Dios por métodos empíricos.
                        Agnosticismo: no se puede llegar a conocer a Dios.
                        Ateísmo: Dios no existe.

Todas estas corrientes de pensamiento se mueven y desarrollan en lo que hoy se conoce como posmodernidad y se abrió un abismo entre la verdad pública de los resultados de la ciencia y la verdad privada de la fe que no puede verificarse empíricamente.

Crisis de Valores.
Con la extensión de las ideas de Nietzche, de que Dios ha muerto en la sociedad, se afirman la muerte de los valores, de toda meta y de todo horizonte, esto pone al ser humano como alguien que existe en el mundo, sin una meta y sin un horizonte. Además de esto en la posmodernidad hay una creciente propagación del Hedonismo, es decir, la meta última de la vida es la búsqueda del propio placer y no existen parámetros para ello. Lo anterior, nos permite entender entonces el concepto del hombre en la posmodernidad; para la posmodernidad el hombre es un animal altamente evolucionado; un consumidor, dada la postura capitalista,  que no tiene ninguna meta, ni ningún sentido en la vida, que debe vivir en la búsqueda de su propio placer; él es el centro de todo, al no existir valores ni principios, el ser humano mismo determina lo que es bueno y malo para él. El hombre posmoderno es egocéntrico por filosofía de vida y ateo por religión. Esta cosmovisión es muy similar a la griega en donde el hombre era autóctono, no se le reconocía un origen divino y no era responsable de su propia conducta y no tenía que rendir cuentas a ninguna divinidad.

Nótese el enorme contraste entre los presupuestos posmodernos acerca del hombre y la Biblia; para la Escritura el hombre es imago Dei, creado para administrar la creación (no sólo para consumir), se encuentra en una condición caída por su desobediencia a Dios, pero que puede ser restaurado mediante la fe en Cristo. La Biblia afirma que el hombre es responsable por sus actos y también por sus semejantes ante Dios y que fue creado para un fin, un destino eterno: la vida eterna o la condenación, este destino lo determina la respuesta humana a la obra soteriológica de Dios mediante Jesucristo.

La relación con la alteridad en la posmodernidad.
La mujer.
En el medio oriente antiguo la mujer era considerada el animal más valioso del ser humano. En Grecia la tendencia hacia la mujer es la misoginia[117]; mezclada entre un sentimiento de superioridad y temor, el primero se ve reflejado en la marginación de la mujer en los asuntos políticos, sociales y militares, quedando su papel relegado a los asuntos del hogar; el segundo, se ve reflejado en los mitos (p.ej. Tiresias), en los cuáles se hablaba del poderosos atractivo de la sexualidad femenina, el cual, somete al hombre en ese terreno con pasmosa facilidad[118].
En la posmodernidad, la mujer gracias a los medios de comunicación ha sido cosificada, a tal punto, de que existe para el sólo placer del hombre; es la cosa que existe para dar placer al varón.
La Homosexualidad.
Era común en el mundo de las religiones de Medio oriente (1R 22:46), estaba prohibida por el Señor (Gn 19; Jud 1:7). También era común en el mundo grecorromano de los días de los apóstoles, a tal punto, que en aquellos era práctica socialmente aceptada y estaba reglamentada en la ley. La posmodernidad es hedonista y egoísta. Tiene el problema de todo egoísmo absoluto en que no deja espacio para otro. Homosexualidad es enamorarse y tener relaciones sexuales con el semejante “Homo” quiere decir “igual” o “semejante” como en la palabra “homogéneo”. La mentalidad postmoderna encuentra sumamente difícil darse a otro, a alguien que pueda ser contraparte de uno, alguien distinto. Solo es capaz de sentirse cómodo con aquel que es igual a uno. La pregunta es si, a pesar de que los “Gays” hablan tanto de celebrar la diferencia, de hecho reflejan un pavor hacia la persona verdaderamente diferente[119].
La Propuesta Bíblica.
Al hacer este ejercicio de comparar el mundo grecorromano con la posmodernidad, nos damos cuenta que los días en que vivieron los apóstoles no son muy diferentes a nuestros días; el consejo del apóstol Pablo a la iglesia en Roma, después de mostrarles el evangelio, sus efectos en la vida del creyente, se encuentran en los capítulos 12 al 15. Por razones de tiempo abarcaremos los primeros 10 versículos del capítulo 12 y consideraremos el concejo de Dios para nosotros hoy.

Nuestro culto verdadero (racional) 12:1.
Pablo afirma que el culto verdadero del cristiano es la consagración de la totalidad de su vida (cuerpo) al Señor, esto debe hacerse por lo que Dios ha hecho por nosotros por medio de Cristo; esto se infiere por la frase de Pablo al decir, así que hermano os ruego por las misericordias de Dios…   Pero para ofrecer a Dios un culto verdadero (racional) el cristiano debe según Ro 12:1,2:

No conformarse a este mundo.
Ser transformado.
Ser renovado.
Discernir por medio de esa renovación de voluntad de Dios.
Mantener un pensamiento adecuado de sí mismo con respecto a los demás (12:3).
Administrar los dones conforme a la gracia de Dios que le ha sido entregada (12:4-7).
Amar a los otros (12:9, 10):   Sin fingimiento, aborreciendo el mal y siguiendo lo bueno,
con amor fraternal, Honrando a los demás 12:10.





[1] Googlebooks. VATTIMO, Gianni. En torno a la posmodernidad. Pg 9.
[2] DONNER, Theo. Fe  y posmodernidad. Pg 56.
[3] Ibíd., Donner. Pg 56.
[4] PÉREZ GAY, José María. El imperio Perdido. México, 1991. Pg 311.
[5] Diccionario de la Real Academia Española.
[6] Daniel Salinas. Seminario Especial: Teología e Iglesia en América Latina. FUSBC, Julio 22-24/2003.
[7] Lectura del autor frente al fenómeno en cuestión.
[8] Vicente Mejía, Clase de Armonía. 25 de octubre de 2013.
[9] Ibíd,. Daniel Salinas.
[10] Ibíd., Donner. Pg 21.
[11] Googlebooks.com.co/CATORIADIS, Cornelius. Figuras de lo impensable. Valencia: Frónesis, 1999. Pg 26.
[12] VILLA MORENO, Mariano. El hombre como persona. Madrid: Caparrós, 2005. Pg 61.
[13] Ibíd., Daniel Salinas.
[14] BANWELL, B.O. Rey, Reinado,  Diccionario bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Certeza, 2003. Pág 1155.
[15] FENSHAM, F.C. Pacto, Alianza, ,  Diccionario bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Certeza, 2003. Pág 1003.
[16]BLOCK, Daniel. Seminario Especial: Libro de Ezequiel. Medellín: FUSBC, 2011.
[17] El término griego artios, denota capacidad y disposición para hacer frente a todas las demandas de las que uno sea objeto. Veáse Perfección. Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pg 1066.
[18] GUTHRIE, D. Timoteo; Timoteo y Tito, Epístolas a… Nuevo Diccionario bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pgs 1345, 1347.
[19] BAUCKMAN, R.J. Escatología, perspectiva neotestamentaria.  Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pgs 427 y 428.
[20] WOOD, A.S. Apostasía.  Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pg  94.
[21] Biblia de Estudio Siglo XXI.2ª Timoteo 4:19. Pág 1821.
[22] HUBBARD, D.A. Sabiduría en el NT.  Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pg 1179.
[23] Ibíd., Pacto, Certeza. Pág. 1002.
[24] RUÍZ, J. El don de Dios: antropología  teológica especial. España: Sal Terrae, 1999. Pág. 213
[25] Ibíd., Certeza. Pág. 1002.
[26] CHAFFER, Lewis. Teología Sistemática. Pg 43.
[27] BERCKHOF, Luis. Teología Sistemática. Pg 256.
[28] ZALDÍVAR, Raúl. Teología sistemática: desde una perspectiva latinoamericana. Barcelona (España): CLÍE, 2008.Pg 125.
[29] Garret, está exponiendo la historia de esta doctrina dentro de la iglesia cristiana. Veáse GARRET , James Leo. Teología Sistemática Tomo I: Bíblica, Histórica y Evangélica. El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones, 2006. Pgs 515ss.
[30] THOMPSON, J.A. Deuternomio, libro de*, Diccionario Bíblico Certeza. Barcelona: Certeza, 2003. Pg 349.
[31] WALTON, John. Comentario al contexto cultural de la Biblia, Antiguo Testamento. El Paso, Texas: Mundo Hispano, 2000. Pg 488.
[32] Ibíd., Certeza. Pág. 1003.
[33] DONNER, T. Clase de Torá. FUSBC, 2007.
[34] Ibíd., RUIZ. Pág. 215.
[35] Ibíd., RUIZ. Pág. 215.
[36][36] Ibíd., Certeza. Pág. 1004.
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[38] *Pacto, Nuevo Diccionario bíblico certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona: Certeza, 2003. Pg 1005.
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[41] Ibíd., Hubbard. Certeza, 2003: Pág 1180.
[42] ALONZO, Luis & MATEOS, J. Nueva Biblia Española. Cristiandad, 1980. Pág 41.
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[47] CARSÓN, Donald. Seminario especial sobre la epístola a los Hebreos. Medellín: FUSBC, 2008.
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[49] Ibíd. Morris, Pg 1118.
[50] POWELL, D.R. Expiación*, Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pg 483.

[51] GOODING, D.W. Tabernáculo, Diccionario bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Certeza, 2003. Pág 1298.
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[53] CARSON, Donald. Seminario especial: epístola a los hebreos. Medellín: FUSBC, 2007.
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[55] Ibíd., Banwell. Pág 1155.
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[59] Ibíd., Cairns. 1992.
[60]FENSHAM, F.C. Pacto, Alianza,  Diccionario bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Certeza, 2003. Pág 1155
[61] BANWELL, B.O. Rey, Reinado,  Diccionario bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Certeza, 2003. Pág 1155
[62] Ibíd., Banwell. Certeza, Pág 1155.
[63] DONALD CARSON. Seminario especial Epístola a los Hebreos. Medellín, 2007.
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[65] FÜGLISTER, Notker. Mysterium Salutis: Manual de Teología como historia de la salvación, Tomo III, 2ª edición. Madrid: Cristiandad, 1980. Pgs 158-159.
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[67] DANIEL BLOCK. Seminario sobre el libro de Ezequiel. Medellín, 2011.
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[70] WALTON, John. Et alt. Salmo 8, Comentario al Contexto Cultural de la Biblia. El paso, Texas: Mundo Hispano, 2000. Pg 584
[71] Googlebooks.com.co. GUTHRIE, et alt. Comentario Bíblico. EE.UU: Casa Bautista de Publicaciones. Pg 346.
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[78] SACCI, Paolo. Historia del Judaísmo del 2º Templo. Madrid: Trotta, 2004. Págs 408-424.
[79] Ibíd., Sacci. Pág 424.
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[91]DOUGLAS, J.D. Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Certeza: Barcelona, Buenos Aires, La Paz, 2003. Pág 557.
[92] PACKER. J.I. Justificación*, Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Certeza: Barcelona, Buenos Aires, La Paz, 2003. Pág 767.
[93] WALTERS, G., MILNE, B.A. Salvación*, Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Certeza: Barcelona, Buenos Aires, La Paz, 2003. Pág 1221.
[94] WITTIG, Marcos. Epístolas Paulinas: Romanos. Medellín: FUSBC, 2007.
[95] CARSON, Donald. Seminario especial sobre la epístola a los Hebreos. Medellín: FUSBC, 2008.
[96] Curso de Hebreo Bíblico. Seminario Bíblico de Colombia. Medellín: FUSBC, 2008.
[97] POWELL, D.R. Expiación*, Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pg 483.
[98] CARSÓN, Donald. Seminario especial sobre la epístola a los Hebreos. Medellín: FUSBC, 2008.
[99] MORRIS, L.L. Propiciación*, Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pgs 1117-1118.
[100] Ibíd. Morris, Pg 1118.
[101] POWELL, D.R. Expiación*, Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pg 483.

[102] PACKER, J.I. Justificación*, Nuevo Diccionario Bíblico Certeza, 2ª  edición ampliada. Barcelona, Buenos Aires, La Paz: Certeza, 2003. Pg 766-770.
[103] BROWER, K.E. Diccionario Bíblico Certeza, 2ª edición ampliada. Certeza: Barcelona, Buenos Aires, La Paz, 2003. Págs 1237, 1238
[104] Ibíd., Brower, Pág 1238.
[105] Ibíd., Brower, Pág 1238, 1239.
[106] MARSCHAL, I. Comentario Bíblico Siglo XXI. El paso, Texas: Casa Bautista, 1999. Pág 1336.
[107] Comentario Bíblico Siglo XXI. El paso, Texas: Casa Bautista, 1999. Pág 1176.
[108] KIRK, G.S. La naturaleza de los mitos griegos. Barcelona: Paidós, 1992. Pg 260.
[109] Ibíd. Kirk, Pg 261.
[110] KIRK, G.S. La naturaleza de los mitos griegos. Barcelona: Paidós, 1992. Pg 261.
[111] CATORIADIS, Cornelius. Figuras de lo impensable. Valencia: Frónesis, 1999. Pg 26.
[112] BARRIO MAESTRE, José María. Elementos de antropología pedagógica, 3ª edición. Madrid: Rialp, 2004. Pg 39.
[113] Ibíd. Barrio Maestre, Pg 41.
[114] VILLA MORENO, Mariano. El hombre como persona. Madrid: Caparrós, 2005. Pg 61.
[115] Ibíd. Villa Moreno, Pg 62.
[116] Esta sección es una síntesis tomada del libro Fe y posmodernidad: una cosmovisión cristiana para un mundo fragmentado. Barcelona: CLÍE, 2004. Escrito por Theo Donner.
[117] Googlebooks.com/MADRID, Mercedes. La Misoginia en Grecia. Pág 15ss.
[118] Googlebooks.com/GOMEZ ESPELOSÍN, Francisco Javier. Historia de Grecia Antigua. Pág 189.
[119] DONNER, Theo. Fe y Posmodernidad. España: Clíe, 2004. Pg 62.

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