Título: Aceptando la palabra de
Exhortación
Texto: Hebreos 12:12-17
El grave peligro es que
permitamos que una raíz de amargura nos estorbe para alcanzar la gracia de
Jesús... La raíz de amargura puede contaminar y dañar a otras personas.
La amargura esclaviza a las personas en pensamientos, envidias, llena
el corazón de pensamientos de derrota, se siente la víctima en todo, para esta
persona nunca hay bendición...
Una persona con amargura contamina a las demás evitando que
otras alcancen la gracia y las bendiciones de Dios. La familia son las personas de mayor contacto, es por eso que es
fácil contaminar con el espíritu de amargura... Esto nos debe llevar a buscar
con urgencia acabar esa raíz de amargura de nuestro corazón para no vernos
afectados al perder la gracia de Dios.
Aunque las raíces no se vean, no quiere decir que no existan, bajo
tierra las raíces de amargura germinan, crecen dando como resultado dolor que
pronto se manifestará acabando con todo.
La palabra amargura significa
punzante, significa veneno, atravesar, perforar, amargo, lo que implica que una
persona con amargura destila veneno, es hiriente.
Las palabras que salen de un
corazón enfermo generalmente causan daño, generando en estas personas
sentimientos de dolor y frustración que crecerán haciendo de ella un ser
amargo, dolido… Estas marcas quedan allí, estorbando para alcanzar la
salvación.
Esas raíces de amargura solo tienen
una manera de ser curadas, y es viniendo al taller del Maestro, por eso: Hebreos 12:15 Mirad bien, no sea que alguno deje de
alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y
por ella muchos sean contaminados…
Raíces que se encuentran en una persona amargada:
- · Tiene falta de perdón
- · Egoísmo
- · Hipocresía
- · Envidia
- · Ira
- · Enojo
- · Blasfemia
- · Palabras deshonestas
- · Maldice – Habla mal
- · Venganza
- · Desagradecida
Un Verdadero cristiano siente dolor cuando peca,
pero cuando se siente amargura no siente algún dolor, porque dice ser siempre
la víctima, es allí donde necesitamos acercarnos a Dios y pedirle perdón, pues,
puede pasar que realmente no seamos las víctimas sino los culpables.
La Biblia
siempre nos llama a perdonar aunque la otra persona haya tenido la culpa, de no
hacerlo esa raíz de amargura irá creciendo en forma destructiva, llevándonos a
reflexionar vanamente en que esa persona se debe acercar a nosotros para
pedirnos perdón, omitimos la instrucción de Dios dándonos el papel de víctimas
a las cuales han herido, el texto nos presenta un ejemplo claro:
Hebreos 12:16 no sea que haya
algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió
su primogenitura.
Esaú pasados
los años se olvidó de lo importante que era la primogenitura; cuando Jacob le
pidió que le vendiera el derecho a la primogenitura, no dudó y lo vendió.
Menospreció la bendición de Dios y de su Padre, no valorando aquella rica y
buena bendición (la Primogenitura).
En ocasiones nosotros como cristianos vendemos
fácilmente nuestra primogenitura por cualquier cosa, menospreciando el derecho
de ser hijos de Dios. Una persona con amargura pierde la gracia de Dios, como
la perdió Esaú.
Cuando veamos que estas raíces quieren imponerse
en nosotros debemos luchar, venir ante Dios, pedirle perdón y ayuda.
La persona con
amargura pierde perspectiva, piensa que nada tiene sentido, no se esfuerza,
dice:
Salmos 73:21-22 Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón
sentía punzadas. Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante
de ti.
·
A veces tomamos decisiones guiados por la
amargura. Cuando la amargura echa raíces y se convierte en norma de vida la
persona ve, evalúa y toma decisiones desde ese espíritu de amargura…
Job
10:1-3
Está mi alma hastiada de mi vida; Daré libre curso a mi queja, Hablaré con amargura de mi alma. Diré a Dios:
No me condenes; Hazme entender por qué contiendes conmigo. ¿Te parece bien que
oprimas, Que deseches la obra de tus
manos, Y que favorezcas los designios de
los impíos?
·
Job hablaba palabras de amargura,
quejándose, imaginaba que todo estaba en su contra, que todo era malo.
Una
raíz de amargura se transforma en una puerta abierta donde el enemigo entra
para causar dolor y llenar nuestra vida de tristeza
¡¡CUIDADO!!
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