Hoy te escucho, hoy te veo; el resplandor de tus ojos no descansa sobre las mareas soleadas de ternura, que bella te ves, que hermosa eres.
No olvido las noches lúgubres que se perdían en las carcajeadas de tu esencia; una vez más puedo decirte que mi amor por tí no descansa.

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